São Paulo conquista el liderazgo latinoamericano de ferias y convenciones e impulsa un área del turismo en que Brasil tiene gran potencial, más con un Mundial a la vista
Si hubiese que darle un título de telenovela, el más apropiado sería Betty la Fea. São Paulo no es precisamente la ciudad más bonita de Brasil ni la más atractiva, pero triunfa retumbante cuando se trata de ferias y convenciones.
En menos de dos años se sacó del frente a la bella Río de Janeiro y ya encabeza el ranking latinoamericano —en el 18º puesto mundial— del International Congress and Convention Association (ICCA) —principal organización del sector—, con una buena ventaja sobre la carioca bonita, que ahora ocupa el puesto 26.
La gigantesca urbe recibe 10 millones de visitantes anuales, 70 por ciento de ellos más interesados en buenas condiciones de negocios que en escenarios espléndidos. Ellos arriban tras uno de los 90 mil eventos que la ciudad ofrece al año. Entre ellos hay 120 ferias, una cada tres días y casi todas internacionales, el 75 por ciento de las que ocurren en Brasil, que generan R$ 2,400 millones de ingresos al año (alrededor de 1,348 millones de dólares).
De ese total R$ 700 millones (poco más de 393 millones de dólares) en alquiler de áreas de exposición. São Paulo dispone de 600,000 m² para la realización de eventos, 360,000 de ellos en el Anhembi, su principal centro de ferias y convenciones.
El empuje paulista contribuye a que Brasil sea el único país latinoamericano entre los diez primeros del ranking del ICCA y el segundo mejor del continente, atrás apenas de Estados Unidos, pero también con un crecimiento sorprendente en muy poco tiempo.
“En apenas cuatro años saltamos del 21º puesto al 7º en atracción de eventos y casi triplicamos (de 71 en 2002 a 207 en 2006) el número de encuentros realizados en Brasil”, comenta la Ministra de Turismo, Marta Suplicy, sobre el despegue que amplió la participación de mercado del país de 1.5 por ciento en 2002, a 3.5 por ciento en 2006. La región representa 7 por ciento.
“El mercado de Brasil es, de lejos, el más importante y representativo en América Latina”, confirma en Miami el argentino Marco Giberti, presidente de Reed Exhibitions Latin América, uno de los principales jugadores globales del sector que —después de un joint venture con la brasileña Alcantara Machado, en abril del año pasado— pasó a ser la mayor organizadora de eventos de la región. El acuerdo que creó la RXAM (Reed Exhibitions Alcantara Machado) fortaleció a este líder global que ahora pasa a realizar 29 grandes ferias anuales en Brasil.
El negocio fue el punto alto en un año en que el país vio otros movimientos de grupos globales. El fondo internacional DLJ South American Partners —el mismo que participó de la operación que asumió McDonald's en América Latina— compró la Fispal, principal promotora de ferias de alimentos y bebidas de Brasil. Ya el grupo francés GL Events ganó, a través de su subsidiaria GL Eventos do Brasil, la concesión de 50 años de Río Centro, principal centro de convenciones de Río de Janeiro.
En México lidera el grupo estadounidense E.J.Krause, otro gran jugador internacional, presente en 11 países. Tiene alianzas con Reed en Brasil y Argentina, y está en México hace 17 años con 14 grandes ferias, entre ellas, la feria de telecomunicaciones Expocomm, su evento más importante y que abre su calendario en febrero.
“México está tomando un papel protagonista en el mercado regional, atrayendo cada vez más visitantes de Centroamérica y del mercado latino de Estados Unidos. Todos los eventos que antes eran de corte nacional, están migrando a ser regionales”, dice José Navarro, director de E.J.Krause México, que ve una participación de hasta 8 por ciento de extranjeros entre los visitantes y una descentralización de los eventos del eje Ciudad de México-Guadalajara-Monterrey (casi 60 por ciento de 750 que ocurren en el país) a lugares como Chihuahua y Campeche.
El mercado mexicano transa alrededor de US$ 200 millones sólo en alquiler de espacios, pero Navarro cree que ese valor debe ser por lo menos dos veces y media más, cuando se considera la derrama de negocios que los eventos generan. Además de México y Brasil, el informe anual del ICCA destaca a Chile y Cuba como los países latinos que están mejorando su infraestructura para atender el negocio de eventos.
EN LA COLA
São Paulo tendrá un impulso extra cuando, como ocurrió con París, Barcelona, Berlín y Seúl —algunas de las que encabezan el ranking de ferias y eventos del ICCA, y en América Latina, en México, Argentina, Chile y Uruguay— se realice un evento deportivo como el Mundial de Futbol de 2014.
“São Paulo no tuvo un gran evento internacional reciente que pudiese impulsarla, pero incluso así se destaca”, dice Alfredo Cotait Neto, secretario de Relaciones Internacionales de la Alcaldía de São Paulo, quien tiene en sus manos el proyecto de un nuevo centro de eventos y convenciones, que ocuparía un área de 4 millones de metros cuadrados en el barrio de Jaguaré, en la zona oeste de la ciudad.
“Nuestro calendario de ferias y eventos es muy extenso y hoy no tenemos más lugar, nuestros espacios están totalmente tomados”, revela Cotait, seguro de que ese potencial crecerá con el Mundial, pues, como sede de la inauguración, la ciudad debe mejorar mucho su infraestructura, principalmente de transporte público, uno de sus principales cuellos de botella.
Actualmente São Paulo aprovecha el peso de eventos deportivos, como la Fórmula 1, y culturales, como su Bienal de Arquitectura, que es la segunda en importancia en el mundo. O la Bienal de Arte, la más importante en cuanto a arte moderno de la región.
La ciudad quiere aprovechar la ola de bonanza que le puede traer uno de los mayores eventos deportivos del planeta, sumado al buen momento de su economía, para reforzar el segmento más interesante del turismo. “Las ferias de negocios son un espejo de la economía y fueron en 2007 la herramienta de promoción comercial más eficiente para la cadena productiva brasileña”, enfatiza Jorge Alves de Souza, presidente de la Unión Brasileña de Promotores de Ferias.
“El turista de negocios es muy importante. A pesar de quedarse menos tiempo en el país, gasta más que el de placer. Un promedio de US$ 165 por día. De los extranjeros que visitan Brasil, 28.1 por ciento participan de ruedas de negocios, eventos o convenciones”, refuerza Suplicy, que comanda un ministerio, creado en el gobierno de Lula, que ha tenido buenos efectos en el sector.
Así como a las bonitas les envidian la suerte, la fea ayuda. La ciudad de São Paulo demostrando que, además de diligente, es buena.