publicidad
Managua
12:39 am
03.02.08
Regístrese gratis aquí  |  Administre su perfil de usuario  |   
Noticias >> Religión y Fe
Elizabeth Bunster y Adriana Avendaño, activistas próvidas, aplican en Nicaragua el Proyecto Esperanza para ayudar a mujeres que sufren las secuelas del aborto. (LA PRENSA/Miguel Lorío)
“Proyecto Esperanza” llega a Nicaragua
Tiene como fin realizar un acompañamiento pastoral a personas que viven las secuelas del postaborto
“El Proyecto Esperanza es el camino de reencuentro y de reconciliación con el amor y la misericordia de Dios”, señala Bunster
Emiliano Chamorro
emiliano-chamorro@laprensa.com.ni
publicidad
Objetivos del Proyecto Esperanza

El objetivo del acompañamiento pastoral es poder ayudarle a la mujer a superar el dolor, elevar su autoestima y darle a conocer la misericordia de Dios.

“El proyecto ayuda a superar la depresión y darle el mensaje del evangelio porque ante todo está la misericordia de Dios”, apunta Elizabeth Bunster.

El Proyecto Esperanza ha sido aplicado a otros países con gran éxito. El Proyecto también dispone de importante documentación sobre los efectos y respuestas a los daños del postaborto. Entre esta documentación se encuentra el libro: Señor… ¿dónde está mi hijo?

El libro recoge testimonios de mujeres que han pasado por el daño que provoca el aborto, pero confiaron en la misericordia de Dios, encontrando reconciliación y sanidad espiritual.

“Descubrir el verdadero perdón de Dios, el perdón de ella misma, es lo que da la tranquilidad espiritual”, testimonia Adriana Avendaño, quien vivió en carne propia esas secuelas, pero hoy día se dedica ayudar a superar esa crisis con todo el amor y la misericordia de Dios.

Las personas que deseen saber más del Proyecto Esperanza pueden hacerlo a través de su página Web: www.proyectoesperanza.cl

Perdón y sanación

“El Proyecto Esperanza quiere ayudar a la mujer que sufre en forma oculta y silenciosa el dolor del aborto y con el Proyecto Esperanza les quiere decir que Dios en su misericordia ofrece su perdón y su sanación espiritual”, afirma Elizabeth Bunster.

Se encuentran en Nicaragua Elizabeth Bunster y Adriana Avendaño, ambas de nacionalidad chilena y miembros del Proyecto Esperanza, que ha sido diseñado para el acompañamiento pastoral a las personas que viven diferentes secuelas del postaborto.

Ambas coinciden en que el aborto se ha constituido en un peligro latente para las familias en el mundo, tomando en cuenta los efectos que marca en la vida de la mujer que decidió privar de la vida al bebé que traía en su vientre.

El Proyecto Esperanza realiza en Managua durante varios días seminarios de capacitación a sacerdotes, religiosos y laicos con el objetivo de prepararlos en este complejo tema, para ayudar desde la fe de que sí existe la reconciliación y el perdón de Dios para quienes viven diferentes aspectos y consecuencias producto del aborto.

Elizabeth Bunster, desde su experiencia, señala que hay mujeres que por su sentido de vergüenza y culpabilidad, así como por la impresión de que la Iglesia no perdona se ausentan de la iglesia y incluso de sus vínculos familiares, anclándose muchas veces en una depresión silenciosa que las puede conducir a sentimientos suicidas, entre otras muchas causas.

DIOS AYUDA Y PERDONA

“La mujer que ha optado por el aborto cree que ha cometido el pecado imperdonable, el pecado que Dios no perdonará, el pecado que salta ante el rostro mismo de Dios por haber destruido la vida que Él había creado. La mayoría de las veces la mujer sufre este dolor en soledad y silencio”, señala Bunster.

Sin embargo, desde su misma experiencia, Elizabeth Bunster afirma que pese a tantos efectos del síndrome del postaborto, la única manera de superarlo es a través de “la reconciliación y misericordia de Dios” y es precisamente allí donde el Proyecto Esperanza da su enfoque para ayudar a las mujeres y su pareja a poder superar esa crisis.

Por su parte, Adriana Avendaño explicó a la sección de Religión y Fe de LA PRENSA que el Proyecto Esperanza se implementa en diferentes entidades pastorales, con el objetivo de buscar multiplicar ese servicio a favor de una cultura de la vida, para rescatar a las mujeres y varones del profundo dolor que en soledad viven.

“El Proyecto Esperanza tiene como objetivo realizar un acompañamiento pastoral a las personas que han vivido la experiencia del aborto provocado. Que puedan ayudar a comprender el dolor que sufre la persona del síndrome postaborto, es una serie de síntomas que altera la vida de la mujer y el varón, dejando una serie de secuelas sicológicas que provocan conductas autodestructivas”, señaló Avendaño.

ABORTAR ES GRAVE

En ese sentido, tanto Bunster como Avendaño coinciden que el Proyecto Esperanza es el camino de reencuentro de reconciliación con el amor y la misericordia de Dios. “Se llama Esperanza porque creemos justamente que provoca un gran daño a la mujer, la mujer es la segunda víctima del aborto siempre reconociendo que el niño es la primera víctima.

Por lo tanto, esta persona sufre en una gran soledad, con profundo dolor y muchas veces desconocido por los demás. Comprendemos que es necesario que el mundo sepa que el aborto lejos de ser un derecho es uno de los acontecimientos más graves que daña a cualquier mujer y permanece su dolor en silencio”, opina Bunster.

En ese sentido, Adriana Avendaño explica que vinieron a Nicaragua a capacitar a un grupo de personas dispuestas a realizar el acompañamiento pastoral que dura de 3 a 4 meses, dependiendo de la situación de cada quien. “Es un acompañamiento individual y confidencial. Que este servicio pastoral se convierta en una ayuda para quienes sufren y que pueda dar una especie de reevangelización porque hay gente que luego de practicarse un aborto se aleja de la Iglesia”, señala Avendaño.

Asimismo agrega que el fenómeno del postaborto tiene que saberse tratar de manera cuidadosa, ya que la persona que lo sufre pasa por una especie de ruptura en su forma de ser y pensar, sin embargo, explica que la persona siempre tiene esperanza cuando su carga de cualquier índole que sea se la confía de forma responsable y sincera a Dios.

El seminario que imparte el Proyecto Esperanza está siendo organizado por monseñor Miguel Mántica, a quien los interesados pueden contactar al correo proyectoesperanza@vtr.net.

Noticias Servicios Suplementos Especiales Publicidad Enlaces
Mapa del Sitio Nicas en el Exterior Contactos Ayuda
©LA PRENSA 2009 Aviso legal Política de privacidad Consultas y Sugerencias
Manual de Estilo de LA PRENSA
Fotorreportajes
Sucesos del 2006: Nicaragua
Búsqueda