El Ejército de Nicaragua mantiene resguardadas más de tres mil libras de municiones de diferentes tipos, que comerciantes de chatarra estaban extrayendo donde antes fue la base de abastecimiento militar Las Palomas, entre los municipios de Matagalpa y Sébaco.
Un boletín policial indica que en el sitio fueron encontrados 15 sacos, cada uno conteniendo más de 200 libras de municiones que habían sido quemadas por los chatarreros en varios huecos situados alrededor de una excavación más grande, que es donde sacaban el material bélico deteriorado.
Aparte de las municiones quemadas, los chatarreros habían sacado una cantidad indeterminada de artefactos ya corroídos, entre los cuales había restos de lanzagranadas AGS-17, mejor conocidos como “arañas”, pistones de fusiles BZ.
Además había municiones para ametralladoras PKM y para fusiles Dragonov, para ametralladoras RDP-46; tiros para subametralladoras M23 y M25 de fabricación checa; municiones para ametralladoras antiaéreas conocidas como “cuatro bocas” y ojivas para cañones de largo alcance.
También había municiones para lanzacohetes antitanques modelo LAW, cartuchos para fusiles Garand o ametralladoras M-60.
Los artefactos militares fueron hallados al costado oeste del Cerro El Taburete, donde funcionó la base de abastecimiento militar Las Palomas, durante el primer gobierno sandinista de Daniel Ortega, en la década de los ochenta.
Ahora, el sitio pertenece a Julio Niño, quien posee 950 manzanas de extensión y alquila los potreros para alimentar ganado.
EJÉRCITO RESGUARDA
El coronel Ricardo Sánchez, jefe del Sexto Comando Militar Regional del Ejército, aseguró que desde el último hallazgo efectivos militares permanecen “resguardando el área para evitar que continúen los chatarreros ahí”.
Según el mando militar, el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Nicaragua (CIEN) llegará al sitio el lunes para realizar las exploraciones, decomisos y voladuras correspondientes.
Aseguró que “mientras no se resuelva el problema mantendremos presencia permanente ahí para evitar hechos extraordinarios, en los que estén involucrados civiles”.
En ese lugar se han reportado hallazgos de importantes cantidades de material explosivo desde noviembre del 2001, cuando una compañía que laboraba en la perforación de zanjas, para conducir el agua potable desde Sébaco hasta Matagalpa, desenterró una parte de los artefactos.
Desde entonces, al sitio acude gente de las comunidades aledañas a buscar el material bélico, lo queman para extraer el latón y lo venden como chatarra.