Entre 1945 y 1965, en el departamento de Masaya, exactamente en el municipio de San Juan de Oriente, figuraba un dueño absoluto del montículo en la Meseta de los Pueblos.
Se trataba del zurdo mortífero Ricardo Julián Gutiérrez Espinosa, quien vio la luz del mundo por primera vez el siete de febrero de 1929.
Fue el emblema del famoso conjunto, que ostentaba el nombre el presidente de ese entonces, Víctor Román y Reyes, y que era patrocinado por éste.
Según algunos amigos y conocedores de este deporte, strike era sinónimo de Ricardo Gutiérrez, pues tenía la pelota más veloz y exacta de esa zona, además era dueño de una excelente slider, a como se le conoce actualmente. Poseía muchos recursos y era un amante y defensor de su colina.
“El zurdo, al igual que los peloteros de esa época, echaba el físico en cada inning. En esos tiempos se jugaba una pelota muy profesional, a pesar de que éramos amateurs”, comentó el octogenario Justo Rivera.
Conocido como el látigo de los pueblos, se calcula que sus rectas aterrizaban entre los 90 y 91 millas. Pero la clave que tenía Richard era el atrevimiento para enviar disparos a cualquier line up, sin importar que estuviera plagado de verdaderos “aporreadores”, así como su envidiable concentración en cada lanzamiento.
Todavía se recuerda, sin perder la noción del tiempo, aquel memorable partido en que el zurdo sorteó, al conjunto Los Grifos de Managua, durante nueve innings de fuego.
Cabe destacar que en el grupo capitalino figuraban estrellas como, Carlos “Pichón” Navas, Miguel “El Gato” Medrano y Jorge “Conejo” Hernández, todos reflejando en su personalidad el echo de ser seleccionados nacionales. En esa ocasión, el duelo lo ganó el zurdo Richard 3- 2 a José Ángel “Chino” Meléndez Jr.
Entre sus compañeros de batalla resaltaban Luis Francisco Pérez, Heliodoro Gutiérrez, Julio Jiménez, Pedro Bracamonte, Pablo Julián Jiménez, Juan Rivas, Benedicto Jiménez y Felipe Armando Potosme.
Recientemente, la infalible muerte la ganó el último partido a Richard, pues dejó este mundo a los 78 años, dejando una estela de bonitos recuerdos entre sus múltiples amistades y fanáticos que le vieron actuar.
Siempre será recordado por ser un hombre sobrio y deportista ejemplar, y por supuesto por sus impresionantes latigazos.