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Noticias >> Revista
El dúo Milly Vanilli engañaba al público haciendo fonomímicas. (LA PRENSA/AP)
El arte de cantar hoy
Aunque algunos productores se auxilian de los avances tecnológicos en el estudio de grabación para hacer mejoras en la voz de los cantantes, tres expertos nicas afirman que el talento no se fabrica por arte de magia
Cindy Regidor
revista@laprensa.com.ni
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EL CASO MÁS FAMOSO

Milly Vanilli. La fama les duró muy poco. El talento era nulo, así que pasaron a la historia tan rápido como una estrella fugaz.

De 1988 a 1990 tuvieron mucho éxito gracias a temas como Girl you Know is True, Baby Don't Forget my Number y Girl I'm Gonna Miss You.

El dúo estaba compuesto por Fab Morvan y Rob Pilatus. Ambos con buena apariencia física, pero sin un ápice de talento para cantar. Milly Vanilli fue tan exitoso que incluso logró conseguir un Grammy por Mejor Artista Revelación en 1990.

Pero las sospechas de su falta de talento más una falla del play back durante un concierto les costó el Grammy que habían obtenido con su engaño.

El productor admitió el fraude, y la fama se esfumó. Aunque luego intentaron lanzar a los cantantes originales bajo el nombre The Real Milly Vanilli, todo fue en vano.

Definitivamente, como los expertos dejaron ver, lo más importante en este oficio es la originalidad y la naturalidad. Y como la triste historia de los Vanilli enseña: la magia aún no existe.

Dentro del escenario musical han pasado estrellas que brillan durante años por sus grandiosas voces y otras que se opacan pronto a causa de la falta de este talento.

Hablamos con tres productores nacionales para saber si la tecnología logra facilitar la aparición de estrellas fugaces.

Para Freddy Englehard, ingeniero de sonido de Studio Futura, quien determina este tipo de intervenciones tecnológicas es el director artístico del cantante. Asegura que aunque ahora es más fácil ser “cantante”, la magia está lejos de existir sólo con máquinas.

“Siempre debe haber un básico de capacidad y talento en la persona”, explica Englehard.

“El problema es que vivimos en una época en que se estimula la mediocridad de los cantantes”, dice, no sin antes aclarar que cada caso es muy particular y que también depende del género musical.

NATURALIDAD

Bikentius Chávez, de Producciones Revuelta Sonora, cree que con la dispersión del computador se hizo más fácil que la gente tuviera acceso a programas para editar voces. Pero puntualiza que cuando el error o la desafinación es mucha y se repara, la naturalidad se pierde. “Siempre intento que el músico funcione. Lo hace hasta que quede como debe ser”, explica.

Igual Freddy aclara que aunque sí se pueden estilar y corregir frases, “perdemos la intención si lo usamos mucho”.

Guillermo Norory, de Momotombo Producciones, por su parte expresa que su truco es motivar a los cantantes a que trabajen su voz, que esfuercen su talento para conseguir un resultado óptimo. “En realidad no es que la tecnología te resuelva el asunto, es una gran herramienta, pero los programas no te hacen las cosas”.

ARREGLITOS

Los tres expertos mencionaron el uso de plugins ( un programa que puede anexarse a otro para aumentar sus funcionalidades. En este caso el plugin sirve para crear efectos en los sonidos) como recurso para afinar la voz.

“Si alguna frase quedó desafinada, se vuelve a hacer o, por otro lado, se afina con el plugin que sirve para eso”, explica Freddy.

Bikentius opina que es mejor dejarlo como última herramienta. “Cuando la desafinación es grande y muy evidente aunque se use plugins para mejorarlo se va a oír afinado, pero perdés la naturalidad”.

Guillermo dice que para él sólo hay una opción. “Hay muchísima gente que lo hace, tiene programas con los que corrigen defectos. Yo lo que hago en las desafinaciones es trabajar duro para que ellos mismos (los cantantes) logren hacer lo que tienen que hacer”.

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