“Simplemente era un favor como muchos que le hacía a otros cubanos”, dice Anastasio Somoza Portocarrero para explicar cómo Plasmaféresis llega a instalarse en Nicaragua, de la mano de Pedro Ramos, el cubano anticastrista que figura como el principal autor intelectual del asesinato del doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal.
Según Somoza Portocarrero, Plasmaféresis fue traído a Nicaragua porque “el Departamento de Salud de Estados Unidos había certificado que Nicaragua tenía los estándares de salud y nutrición que permitían operar a un negocio de ese estilo”.
Plasmaféresis compraba sangre a indigentes y borrachines, principalmente, para luego separar los glóbulos rojos del plasma y exportar este último a hospitales de Estados Unidos.
Pedro Joaquín Chamorro fustigó desde LA PRENSA ese negocio cruel e inhumano y calificó a Ramos de “vampiro”.