Alrededor de 700 mil nicaragüenses han emigrado en los últimos siete años, principalmente por razones económicas, según estimó Manuel Orozco, director del Programa Remesas y Desarrollo del Diálogo Interamericano.
Del total de nicaragüenses en el exterior, el 39.28 por ciento emigraron entre los años 2000 y 2007, lo cual representa unos 700 mil nicaragüenses que salieron del país por razones estrictamente económicas.
Orozco abordó ayer el tema Migración y Remesas en la Economía de los Nicaragüenses y realizó un análisis de los resultados de la más reciente encuesta sobre remesas y migración realizada en diciembre pasado por la firma M&R Consultores.
El evento fue organizado por la Cámara de Comercio Americana de Nicaragua (Amcham), entre otras entidades.
Como consecuencia de este flujo migratorio, también ha aumentado el flujo de remesas que Nicaragua recibe, lo cual contribuye a sostener la economía nacional. Pero, por el contrario, permite la salida de recursos humanos.
Datos del Banco Central de Nicaragua (BCN) indican que, al término del 2000, las remesas que el país recibía sumaron 320 millones de dólares, cifra que ascendió a poco más de 700 millones de dólares el año pasado.
“La mayoría de los inmigrantes ha salido en los últimos años, halamos de un 40 por ciento, es una migración a la que yo le llamo de ajuste frente a la globalización”, indicó el especialista.
NUEVO DESTINO
Los nicas que emigran han encontrado en El Salvador un nuevo destino para mejorar sus oportunidades económicas, refirió Orozco.
Estimó que en El Salvador hay entre 100 mil a 200 mil nicaragüenses. No obstante, una de las características es que, en este caso, se trata de una migración “circular”, es decir que depende de los ciclos productivos en ese país centroamericano.
EFECTOS DE RECESIÓN EN ESTADOS UNIDOS
Orozco indicó que existe un “pánico infundado” en los países de Latinoamérica, donde a su juicio se han sobredimensionado los posibles efectos negativos que en las economías de la región tendría una recesión en Estados Unidos.
En este sentido prevé que el nivel de remesas no disminuirá, y en el peor de los casos lo que podría suceder es una desaceleración en el ritmo de crecimiento que han registrado.
Esto se explica, sostuvo, porque los migrantes continúan enviando remesas aún cuando están sin trabajo, incluso muchos buscan otro empleo.
“Hay una capacidad de resistencia que tiene uno de aguantar cuando su capacidad socioeconómica es afectada”, afirmó, al admitir que esa capacidad puede reducirse después que pasa nueve meses sin empleo.
Por ello insiste en que “habrá crecimiento (de las remesas) pero será menor en todo caso”.
La encuesta de M&R, que incluyó 1,000 hogares de todos los departamentos y las regiones autónomas del Caribe, indica que el 40 por ciento de los nicaragüenses recibe remesas familiares, con un promedio de 175 dólares cada vez, para sumar nueve veces a lo largo del año.