El clima ha sido bondadoso con los productores de frijol en los municipios de Wiwilí y Pantasma, en el departamento de Jinotega, así como en El Tuma-La Dalia, departamento de Matagalpa, donde el cultivo está “bajando carga”, es decir están empezando a salir las vainas en las cuales se desarrolla el grano.
“Estas lluvias (las recientes registradas en la zona) han caído como una bendición, el frijol se pegó bien”, dice entusiasmado Juan Arauz Herrera, mientras muestra el área de una manzana en la que espera cosechar por lo menos 18 quintales del frijol.
El área cultivada por Arauz, en la comunidad El Maleconcito, Wiwilí, se aprecia sin daños y sin espacios para caminar entre surcos, pues las verdes plantitas registran un vigoroso crecimiento.
Igual fenómeno se observa en los campos cultivados en las laderas de los cerros que se levantan en el trayecto entre los municipios de Pantasma y Wiwilí, dos de los mayores productores de frijol de apante, en el tercero y último período del año cosechero.
Óscar Gadea Tinoco, alcalde liberal de Pantasma, dice que sólo en ese municipio existen unas siete mil manzanas cultivadas con frijol, por lo que estima que “tendremos una cosecha nunca antes vista”.
“Podemos andar por unos 200 mil quintales de frijol porque los rendimientos aquí en Pantasma son de 25 a 30 quintales por manzana y parece que tendremos una cosecha óptima”, agregó el edil.
“Pero tenemos una limitante que son las vías de penetración que están en pésimo estado y eso dificulta la salida de las cosechas”, advirtió.
“Este año no hemos tenido plagas. Yo sólo he fumigado para evitar la incidencia de la maya (plaga de gusanos) y no he tenido problemas”, añadió el productor Juan Arauz Herrera.
El productor Bruno Sánchez tiene ocho manzanas cultivadas con frijol en la comunidad Aguas Amarillas de El Tuma-La Dalia, Matagalpa.
Sánchez y Arauz coinciden en que después del llenado y la maduración del grano, a finales de febrero estarían cosechando el frijol. Una parte será para el consumo de sus respectivas familias y otra para la comercializarán en los mercados locales.
Los departamentos de Matagalpa y Jinotega prestan las condiciones climáticas, entre ellas la presencia de lluvias, para la cosecha de apante.