El Proyecto IICA/Austria comenzó esta semana un proceso de certificación orgánica de 450 pequeños apicultores en los departamentos de Chinandega, León, Managua y Boaco.
“La certificación orgánica para un pequeño apicultor representa la posibilidad, casi automática, de aumentar en un 15 por ciento sus ingresos sólo por la venta de miel. Sin duda, este monto aumentará con la venta de los subproductos orgánicos: cera, jalea real, propóleos, polen y la apitoxina o veneno de las abejas”, afirmó en un comunicado Gerardo Escudero, representante del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).
La apicultura nicaragüense es una actividad económica típica de familias de escasos recursos, que venden la miel en sus fincas a 1.5 dólares el kilo. Los pocos apicultores certificados como orgánicos obtienen 30 y hasta 50 centavos de dólar más por cada kilo de miel de abeja.
Informes oficiales registraban en el 2006 cerca de 23 mil colmenas en Nicaragua, para un promedio de diez colmenas por apicultor.
Por ello, la apicultura está considerada como una actividad con potencial de crecer.
COSTOS COMPARTIDOS
Escudero dijo que los escasos ingresos que genera esta actividad le impiden a un pequeño apicultor pagar la certificación orgánica.
“Por esta razón el Proyecto Fomento a la Producción y Comercialización Orgánica, que ejecuta el IICA con financiamiento de la Cooperación Austriaca para el Desarrollo y los apicultores están compartiendo los costos, equivalentes a 1.5 dólares por colmena”, aseguró.
Los apicultores que atiende el Proyecto Orgánico IICA/Austria cosechan 28 kilos como promedio por colmena en León y Chinandega, y 35 kilos en el departamento de Boaco.
El especialista del IICA, Erik Pineda, sostiene que la certificación se realizará a grupos de apicultores organizados en cooperativas.
Por ello en la próxima semana comenzarán a organizar sistemas de control interno, para garantizar que cada socio cumpla con la normativa y la reglamentación de la producción orgánica, adelantó.