Sostiene que la región registrará un crecimiento económico del 4.3 por ciento este año
El Fondo Monetario Internacional (FMI) mantuvo ayer sin cambios su previsión de crecimiento de 4.3 por ciento para América Latina este año, a pesar de la desaceleración global generada por la crisis del sector hipotecario en Estados Unidos, aunque su ritmo será 1.1 por ciento inferior a 2007, según la revisión de sus proyecciones de octubre.
“Tenemos plena confianza de que la proyección que tuvimos en octubre sigue siendo válida”, declaró Simon Johnson, consejero económico y director del Departamento de Investigación del FMI, al presentar a la prensa las proyecciones revisadas de su institución para este año.
Según la institución financiera, la economía latinoamericana crecerá, no obstante, a un ritmo claramente menos elevado que en los últimos dos años, cuando alcanzó dos veces el 5.4 por ciento, bajo el impulso sobre todo de las exportaciones de materias primas.
Esta reducción del crecimiento de América Latina respecto a 2007, cuando superó las previsiones en medio punto, tienen en cuenta las consecuencias sobre la región del comercio con los países desarrollados, aunque la demanda interna de los emergentes podría compensarlas.
Según el FMI, “a pesar de cierta desaceleración del crecimiento de las exportaciones, las economías de mercados emergentes y en desarrollo por el momento continúan experimentando un crecimiento vigoroso, impulsado por China e India”.
PERSISTEN RIESGOS
La institución financiera advirtió, sin embargo, que “el riesgo principal para estas perspectivas es que las persistentes turbulencias en los mercados financieros reduzcan aún más la demanda interna en las economías de mercados emergentes y en desarrollo”.
“El crecimiento en las economías de mercados emergentes, que dependen en gran medida de las entradas de capital, podría verse particularmente afectado, pero gracias al vigoroso ritmo de crecimiento de la demanda interna en algunas economías de mercados emergentes existe la posibilidad de que las cifras superen las proyecciones”, matizó.
La economía estadounidense, un mercado importante para varios países de la región, crecerá solamente al ritmo de 1.5 por ciento, 0.3 por ciento menos de lo previsto en octubre por el Fondo.
Mientras China, otro de los mercados de exportaciones de materias primas para América Latina, también registrará una leve moderación de su fuerte crecimiento, al pasar de 11.4 en 2007 a 10 por ciento este año.
Para justificar sus proyecciones, Johnson elogió “los avances logrados por América Latina en sus estructuras políticas”. “Esto ayuda mucho a manejar los choques y también es muy afortunado”, añadió, antes de recordar que los bancos latinoamericanos no estuvieron implicados fuertemente en el mercado hipotecario estadounidense.
“Según las indicaciones, las instituciones latinoamericanas no tuvieron una amplia o quizás significativa exposición a los créditos hipotecarios de alto riesgo”, subrayó el responsable. “De modo que no están arrastrados a través de los mecanismos financieros”, añadió.
En sus declaraciones, Johnson alertó también sobre los riesgos de inflación, que calificó de “asunto prioritario en el mundo”.
PIB MUNDIAL A LA BAJA
El crecimiento mundial en 2008 será más bajo que lo previsto, a causa de la crisis financiera y esa desaceleración, que amenaza particularmente a Estados Unidos, podría afectar a los países emergentes, estimó el FMI.
El Fondo prevé una expansión de 4.1 por ciento del Producto Interno Bruto mundial (PIB) este año, o sea 0.3 puntos menos que lo pronosticado hasta ahora.
El organismo ya había reducido en octubre sus previsiones de crecimiento para 2008, dadas a conocer inicialmente en julio.
El anuncio de estas cifras, previsto para el viernes pasado, se retrasó cerca de una semana para tomar en cuenta el hundimiento bursátil de los días precedentes.
“Las tensiones financieras provocadas por el sector subprime en Estados Unidos , y las depreciaciones de activos bancarios que se derivaron, mientras que las crecientes bajas masivas en las bolsas mundiales traducen una incertidumbre en ascenso”, explicó el FMI para justificar esta corrección.