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(LA PRENSA/FOTOS/G.MIRANDA)
“Apostamos por cambiar el modelo”
Xavier Argüello,director ejecutivo de Nicaragua Sugar Estate Limited
Nicaragua Sugar Estate Limited, de la que forma parte el Ingenio San Antonio, una de las mayores empresas de Nicaragua, apostó por la diversificación de su producción. En este proceso el uso del petróleo ha sido reducido a una mínima expresión, al tiempo que nuevos productos han salido al mercado. Xavier Argüello, director ejecutivo de la empresa, habla al respecto
Luis Núñez Salmerón
economia@laprensa.com.ni
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Uno de los grandes potenciales que tiene Nicaragua es desarrollar su industria agropecuaria, dando mayor valor agregado a la materia prima que produce.

Este es un proceso que puede parecer de largo plazo y muy costoso, pero no es necesariamente así. Más bien hace falta visión para impulsarlo y decisión para hacerlo realidad.

Hace varios años “apostamos por eso, por cambiar el modelo”, afirma el director ejecutivo de Nicaragua Sugar Estate Limited, Xavier Argüello, mejor conocida por ser la compañía que fabrica azúcar San Antonio, para mencionar un producto.

De esta forma, dice, rompieron el esquema de producir materia prima y exportarla, con lo cual dejaron de depender menos de los “bruscos movimientos” de precios en el mercado internacional.

Un modelo que, si bien es implementado por una de las empresas más grandes del país, puede servir para que pequeñas empresas del sector agropecuario decidan hacer también una apuesta al cambio, aunque a menor escala.

Darle valor agregado a la producción de materias primas es un asunto que, en parte, se basa en la planificación adecuada y la visión de futuro, sin olvidarse del mercado.

En este proceso los cambios y el estudio de ejemplos, para tomar lo que puede ser aplicado a la realidad de la propia empresa y del entorno en el que se desarrolla, son de vital importancia.

Hablamos de cambiar esquemas. Pasar de una tradicional industria de producción de azúcar a un complejo agroindustrial diversificado.

Moler y producir azúcar ese ha sido el modelo tradicional agroexportador. Tenés tierra, sembrás caña, la molés y producís azúcar. De la producción de azúcar sale melaza y la melaza la podemos convertir en alcohol para producir ron. Y ese es el origen de Flor de Caña (el reconocido ron nicaragüense) en los años treinta.

Bajo ese modelo de negocios nos mantuvimos por más de cien años, un modelo bastante tradicional agroexportador, con la única variante de la producción de Ron Flor de Caña que estaba fundamentalmente orientado al mercado interno. A finales de los años noventa comenzamos a visualizar que podíamos convertir ese modelo de negocios, que teníamos en ese momento, en uno mucho más acorde con las nuevas tendencias mundiales que se estaban dando.

¿Cómo cuáles?

Acordamos que si nosotros producíamos sólo azúcar nos volveríamos tomadores de precios, es decir los precios internacionales están en un mercado. Vos vas y te dicen cuánto te van a pagar por ese producto y eso es lo que vas a agarrar y, por lo tanto, los precios subían y bajaban de acuerdo con los vaivenes del mercado. Podías estar un año en 18 dólares el quintal de azúcar y podías estar otro año en cuatro dólares el quintal. Independiente de cuál fueran tus costos, el año que tenés 18 dólares obtenés muchas utilidades, pero el año de cuatro dólares tenés muchas pérdidas o andás cerca de las pérdidas. Era un problema convivir con un commoditie muy volátil.

Entonces dijimos ¿qué cosas podemos ir haciendo para estabilizar el precio y no andar en esos vaivenes de precios? Entonces valoramos cuáles pueden ser los subproductos de nuestros procesos de producción que nos lleven a generar un producto con un precio mucho más estable y lo primero que se nos vino, aproximadamente en 1999, fue la generación de energía eléctrica. Entramos a la generación de energía eléctrica pensando que si nosotros usábamos vapor para mover las máquinas del ingenio, también podíamos producir más vapor con más presión.

Es como una olla de presión a la que podés poner más o menos presión. De forma que si producís a 250 libras de presión se pueden mover maquinarias grandes y si se aumenta la presión se pueden mover máquinas más grandes. Eso es lo que nosotros hicimos. Llevamos esa presión a 600 libras de presión o PSI (del inglés Pounds per Square Inch, cuyo valor equivale a una libra por pulgada cuadrada), podemos con eso mover una turbina mucho más pesada que es la de generación eléctrica y después, a 250 libras adicionales, mover la siguiente máquina.

Las primera inversión que hicimos fue cambiar la presión del vapor que nosotros estábamos generando, lo que nos permitió utilizar dos veces el mismo vapor utilizándolo para generar energía eléctrica y después para mover maquinarias. Entramos a generar energía eléctrica, comenzamos a tener ingresos mucho más estables, porque la energía eléctrica no está en la fluctuación del azúcar, sino que ya vas teniendo una parte de tu ingreso relativamente estable.

¿Hablamos sólo de la energía del Ingenio San Antonio?

Lo empezamos a visualizar y, en la medida que vas creciendo, te vas dando cuenta de que inicialmente uno comienza sustituyendo la compra de energía que uno trae de afuera, pero después empezás a generar cada vez más, porque te va sobrando cada vez más vapor, y eso nos permitió ir entrando a la red eléctrica.

¿El ingenio cuánto aporta al sistema nacional?

Hoy en día estamos despachando 30 MW por día.

Ya no sólo se limita a la caña.

Cuando montamos el proyecto se producía energía durante los seis meses de zafra porque el bagazo es lo que sirve para producir vapor. La necesidad de energía es más o menos pareja durante todo el año. Entonces nos dicen que por qué no producimos ya que tenemos un equipo de generación eléctrica.

Por qué no producir durante todo el año. Allí es donde comenzamos a buscar qué tipo de combustibles teníamos y las opciones eran o quemar búnker o usar un combustible renovable y allí encontramos el concepto del eucalipto. Sembramos seis millones de árboles de eucaliptos, de los cuales cortamos un millón cada año y ese árbol se astilla y es el que quemamos cuando ya no tenemos bagazo. En seis meses del año nosotros molemos caña, producimos bagazo y lo quemamos y los otros seis meses del año producimos astillas de eucalipto y la quemamos.

Esta parte de la generación de energía con eucalipto ¿cuánto aporta al sistema?

Aproximadamente entre seis y ocho por ciento de la energía la consumen las mismas plantas de la empresa. El resto fundamentalmente se entrega al sistema de interconectado nacional.

¿Cuánta energía les queda con eucalipto?

Producimos alrededor de 13 MW, porque no tenemos la disponibilidad de eucalipto para llegar a los 30 MW porque la capacidad está instalada, ese es un negocio muy marginal, ya que el costo de producir con eucalipto es más alto que con el bagazo, porque el bagazo es desperdicio (si no se aprovecha). En esa parte del negocio nosotros casi no producimos beneficios para las empresas, solamente se paga la depreciación. Entonces lo que nosotros creemos es que más adelante vamos a ir subiendo (en la generación) en la medida que los costos de energía (convencional) sean mucho más caros.

¿Cuánto eucalipto necesitarían para cubrir estas necesidades ?

Podríamos necesitar unas 10 mil manzanas más de eucalipto para producir más.

Esa es una parte de la diversificación. También están en el negocio de etanol, una apuesta en la que entraron solos.

Más recientemente, es decir entre los años 2004 y 2005 comenzamos a estudiar el tema del etanol como combustible. Hemos estudiado bien modelos de producción de Brasil y llegamos a la conclusión de que se volvía interesante para nosotros porque la opción de convertir el azúcar —que normalmente vos exportás a los mercados internacionales— a alcohol te permitía aumentar el ingreso de la compañía en ciertas circunstancias.

En otras circunstancias cuando el precio del azúcar sube mucho y el alcohol baja, es más rentable producir azúcar que vender etanol. Entonces dijimos que era preferible tener un modelo de producción en el ingenio que nos permita hacer azúcar o etanol, el que pague más. O sea no tenemos un modelo de producción que nos lleve a producir etanol siempre, sino que tenemos la capacidad de hacerlo en el momento adecuado. A ese modelo de negocio le llamamos switch. Es tener uno en la fábrica y hoy saco etanol, o azúcar, dependiendo del precio. Hoy en día el precio del etanol es tan favorable que yo perfectamente podría dejar de exportar azúcar y convertir toda mi producción de azúcar en etanol.

Pero en este contexto ¿es posible pensar que este mercado se mantendrá sostenible en el largo plazo, por ejemplo aumentará el consumo?

Por supuesto que sí, es sostenible. No estaríamos haciendo una inversión tan grande si creyéramos que vamos a tener dentro de dos años la planta parada.

INVERSIONES EN EL MEDIO AMBIENTE PAGAN

Como parte del nuevo esquema de negocios, Nicaragua Sugar Estate Limited también dice estar apostando, o mejor dicho, invirtiendo en la protección y aprovechamiento del medio ambiente, lo que incluye la futura venta de oxígeno y captura de carbono, un nuevo negocio que a nivel internacional pretende ir reduciendo el calentamiento global, lo que pasa por hacer cambios en la agroindustria y la industria, por ejemplo.

Además con los desperdicios de la melaza, la vinaza, que es el equivalente a las aguas mieles de los cafetales, están produciendo gas natural con lo que también producen vapor para mover las máquinas destiladoras del Ingenio San Antonio, lo que constituye un ahorro considerable, explica Xavier Argüello, director ejecutivo de Nicaragua Sugar Estate Limited.

¿Están vendiendo oxígeno?

No estamos en la venta de oxígeno todavía, sí estamos en el proceso de certificación para que nos emitan los certificados de oxígeno. No nos lo han entregado, estamos en el proceso. Ya se hizo el análisis y básicamente están certificados, solamente se están midiendo para ver qué valor de certificado me van a dar. Pero es por el lado de bonos de carbono, como le llaman, que estamos trabajando. Nosotros lo capturamos, no lo tiramos al aire. Lo limpiamos, hay un proceso de limpieza y después se vende a las embotelladora como Coca Cola, Pepsi, cervecerías en Costa Rica y El Salvador. Estas empresas consumen ese CO2 que nosotros estamos capturando en el proceso.

¿Todo lo que capturan lo venden localmente?

Estamos exportando. Antes, hace unos siete u ocho años, las embotelladoras (que operan en Nicaragua) lo importaban.

El bagazo de caña ahora lo aprovechan. ¿Antes qué se hacía con todo el bagazo de caña?

Este bagazo de la caña la incorporás al suelo. El cultivo de caña es un cultivo limpio, hoy en día estás iniciando un proceso de procurar el corte de la caña sin quemar, uno quema pero al mismo tiempo empezás a regar y el carbono que se genera con la quema lo fijás con la plantación, o sea que el impacto de la conversión es totalmente positivo, el nivel de contaminación anterior era significativamente mayor. Antes utilizábamos búnker para producir vapor, ahora utilizamos bagazo, segundo porque la energía que se compraba y la que consumíamos nosotros, se producía con búnker, ahora la producimos nosotros.

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