Acabas de leer en pantalla un artículo sobre Michelle Bachelet en el New York Times y le escribes un corto e-mail a Rodrigo para pasarle el dato.
—Se me olvidó la clave para entrar al sitio web del New York Times —te contesta—. Por favor sácale copia al artículo y me lo envías.
Ironías de la vida en internet, sonríes. Rodrigo no puede demostrarle su propia identidad a un sitio web. Pero su caso no es peor que el tuyo. Cuando un sitio te pide nombre de usuario y clave para darte acceso, empiezas con el primero de los cuatro nombres de usuario que tienes, y con la primera de cinco claves que recuerdas, y empiezas a intentar combinaciones hasta que el sistema te bloquea.
En la oficina el sistema de seguridad te exige tener un password de 8 dígitos, que tenga letras mayúsculas y minúsculas, un número y un símbolo que no sea ni alfabético ni numérico. Y más encima te obligan a cambiarlo cada tres meses.
¿Cómo haces tú para recordar tus passwords? —le preguntas a una colega que pasa junto a tu oficina.
Hago lo contrario de lo que recomiendan hacer. Tengo un archivo donde apunto el nombre de cada sitio que exige clave secreta, y al lado mi nombre de usuario y clave.
¿Y así tienes las claves de tus cuentas bancarias y tarjetas de crédito?
Mmm sí —contesta ella—, pero no le cuentes a nadie.
Más seguro sería escribirlas en un papelito y tenerlo a mano.
¿Y qué hago si se me pierde?
“Es ridículo”, te quejas para tus adentros, porque para entrar al edificio de tu oficina hay un detector biométrico desde hace cuatro años. Muchos modelos de laptops vienen con identificador de huella digital. Sólo en Alemania, la biométrica mueve más de US$100 millones al año y se está triplicando cada 12 meses. Sólo en octubre del 2007 hubo cuatro conferencias mundiales sobre la industria y Mercedes Benz lanzó hace un par de años sus modelos con identificador biométrico para encender el motor.
No sé si usar la huella digital en vez de la llave del auto sea tan buena idea —interrumpe de pronto tu colega.
¿Por qué no? —dices—. ¡Así no te preocupas de dónde dejaste las llaves!
¿No sabes lo que pasó en Malasia?
No, ¿qué?
Hace como un año, a un señor le cortaron el dedo para robarle el auto.
No le crees y vas a pedirle pruebas cuando te das cuenta de que tienes que terminar un presupuesto para el mediodía. Te despides, te pones al teclado y aprietas CTR + ALT + DEL para entrar al sistema. Nombre de usuario samuels, tecleas suspirando; clave secreta 290556&Ss.
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