En Nicaragua tiene su lado positivo: algunos artistas dicen que si bien representan pérdidas económicas, también ayuda a promocionarlos
En el 2006, la media mundial de piratería se situaba en 35 por ciento. Según datos publicados en internet, Vietnam es el país con las cifras de piratería más altas del mundo, con un 97 por ciento; o sea, que del total de software comercializado esa es la cifra de ilegalidad.
Se explica en la enciclopedia virtual Wikipedia que en países como Argentina, alrededor del 70 por ciento de los DVD que se venden son copias ilegales o “piratas”. Y en Latinoamérica en general, las copias ilegales representan un 66 por ciento del total comercializado.
Nicaragua no es la excepción. Según el Estudio Anual Mundial de Piratería de Software para Computadoras del año pasado, en el 2006 Nicaragua alcanzó una tasa de piratería del 80 por ciento.
Ese 80 por ciento de productos “pirateados” están repartidos entre películas, videojuegos, CD de artistas internacionales, y hasta de artistas nacionales.
En este sentido, nuestros artistas han comentado algo fuera de lo “normal” y es que para ellos la piratería trae algo de positivo.
“NO HAY DE OTRA”
Jimmy Gutiérrez, uno de los vocalistas de Mokuanes, opina que en países como Nicaragua controlar la piratería es “desubicado”, pues económicamente a un artista no le resulta grabar discos y venderlos, a diferencia de países como EE.UU.
Por el contrario, en vez de cuidarse de la piratería, el cantante expresa que tiene conocimiento de algunos artistas nacionales que facilitan sus discos a los “piratas” para que estos lo reproduzcan y comercialicen.
“Hay artistas que usamos la piratería como un riel para avanzar”, concluye.
En esto coincide Oscar Hernández, director musical y mánager de La Nueva Compañía, que en una entrevista a LA PRENSA comentó que en el caso de ellos, que tocan música popular, es común ver cientos y cientos de copias “piratas” de sus discos en diferentes partes del país, incluso en los departamentos más alejados de la capital.
A pesar de ello, Hernández dijo que aunque esas copias “piratas” reducían sus ventas de discos, los ayudaban a promocionarse, lo cual es más importante.
Los artistas consultados coincidieron en que más allá del impulso a la promoción de sus trabajos musicales, ellos no pueden estar ciento por ciento a favor o en contra de la piratería, pues estamos en un país donde el salario mínimo es inferior al costo de la canasta básica y donde muy pocas personas pueden desembolsar alrededor de 300 córdobas por un CD.
La joven cantante Clara Grün comenta que “a veces la piratería hace maravillas en el sentido que tu música llega a los lugares más interesantes”.
“Realmente tenés que ser realista, no vas a ganar mucho dinero vendiendo discos, porque, uno, la gente no tiene esa costumbre, o dos, no tienen dinero para comprar un disco”, finaliza la autora del disco Pildorita del Caos.