Cuando se cumple casi un mes desde el comienzo de la venta de diesel venezolano, parte de un “programa piloto”, el nuevo competidor ha hecho surgir numerosas preguntas sobre su viabilidad económica, sobre la transparencia del sector y sobre el propio sistema de precios vigente.
Desde el 23 de diciembre, el diesel se comercializaba 30 centavos más barato en seis gasolineras de bandera blanca (es decir estaciones que no son subsidiarias de las principales transnacionales), que el resto de estaciones de servicio. La sorpresa llegó de la mano de Alba Petróleo, sociedad mixta formada por Enepasa (compañía formada por alcaldías del FMLN) y Petrocaribe, filial de la nacional petrolera venezolana PDVSA.
Esta sociedad, que contaba desde hace varios meses con los permisos necesarios del Ministerio de Economía, comenzó su actividad el pasado mes transportando el diesel por vía terrestre desde el puerto de Corinto (Nicaragua), de donde lo obtiene a través de Albanisa, la empresa mixta nicaragüense perteneciente también al programa venezolano Petrocaribe.
A pesar del elevado coste de este transporte y de tratarse de un volumen relativamente pequeño (la empresa planea introducir 25,000 barriles al mes), el nuevo competidor ofertó un precio 0.30 centavos por debajo de las demás petroleras.
La pregunta inmediata que surge es ¿es esta rebaja sostenible en el actual mercado de combustible?
Explicaciones
La falta de transparencia de los involucrados no hace sencillo responder a esta pregunta, sin embargo, los competidores aseguran que no, puesto que, según sus cálculos, el valor quedaría por debajo del precio de referencia del Golfo de México, el llamado Platt’s, al restar impuestos y transporte.
Para dar respuesta a esta aparente irracionalidad económica se barajan principalmente dos opciones: la primera de ellas, expresada por Julio Villagrán, director ejecutivo de la Asociación Salvadoreña de Distribuidores de Productos de Petróleo (ASDPP), sería que, efectivamente, el precio de compra estuviera por debajo del Platt’s.
Pero, según asegura, “esto no es imposible, depende de cuándo hayan comprado. Las petroleras tampoco compran cada semana y también pueden estar por debajo de Platt’s, porque negocian con traders. Además, el Platt’s es sólo una referencia y cada empresa puede decidir vender los derivados al precio que desee”.
Este último sería un dato importante a tener en cuenta, puesto que Venezuela como miembro de la OPEP está obligada a mantener el precio del crudo, pero no así el de los combustibles procesados.
No hay combustible barato
Esta posible explicación, sin embargo, contrasta con las recientes declaraciones del presidente de Enepasa, Carlos Ruiz, quien reconoció que “no hay petróleo barato”. Esta postura coincide con la del Presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, quien aseguró que no obtiene precios preferenciales de su aliado venezolano.
Si, como afirman ambos participantes en Petrocaribe, los precios son comerciales, los analistas se preguntan cómo puede ser sostenible el modelo, ya que en fechas recientes el Platt’s no ha estado mucho más bajo.
Ruiz asegura que el margen se obtiene reduciendo los intermediarios: “Se puede y se debe quitar la presión de los grandes intermediarios”. En tanto, expertos del sector aducen que en un mercado tan regulado ese margen no sería posible, aunque sin revelar sus propios precios.
La otra explicación posible es que Alba Petróleo estuviera comprando más caro de lo que vende, aprovechando las condiciones de financiación que le ofrece el acuerdo con la petrolera venezolana.
Preguntada sobre esta posibilidad la alcaldesa de Apopa y tesorera de la empresa mixta, Luz Estrella Rodríguez, contestó rotundamente: “No. Nosotros estamos pagando el ciento por ciento de lo que nos cuesta el combustible a quien nos lo importa, Albanisa, porque ellos sólo son un medio. No estamos endeudando y estamos pagando el ciento por ciento”.
Beneficios
Dado que las cuentas de la importadora no son públicas, al igual que las de ninguna otra empresa del sector, no es posible comprobar si estos datos son ciertos, pero sí cabe preguntarse entonces ¿qué ventajas tiene el acuerdo?
La principal, según sus promotores, sería “que el pueblo puede adquirir un combustible a más bajo precio”, así como la inversión de los beneficios en proyectos sociales.
Lo cierto es que con las cantidades importadas hasta el momento sólo un pequeño porcentaje de los consumidores verán satisfechas sus necesidades de combustible y, aunque prevén aumentar esa cifra, para hacerlo será necesario contar con tanques de almacenamiento en el puerto de Acajutla, una obra que en este momento está sólo pendiente de aprobación de los planos por parte de CEPA y que requerirá fuertes inversiones.
Sobre cómo se financiará esa infraestructura, Luz Estrella Rodríguez explica: “Somos una empresa mixta con dos capitales, por lo que la inversión podría ser realizada por la otra mitad”.
En estos momentos los beneficios sólo estarían alcanzando, según asegura la alcaldesa, “para pagar al personal”.
Ruiz ha explicado que se obtendrían aproximadamente US$0.02 ó US$0.03 por galón, por lo que con la importación realizada hasta mediados de mes los beneficios estarían entre los US$6,750 y los US$10,125, aunque el flujo de capital disponible puede ser mucho mayor si se tiene en cuenta el 40 por ciento de financiación de la factura.
Habrá que esperar para saber si la empresa ofrecerá la transparencia deseable, teniendo en cuenta que participa del capital público de las alcaldías.