El Presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, denunció que Colombia crea una “tensión militar” por no acatar un fallo de la Corte Internacional de La Haya sobre una zona limítrofe, al hablar ayer ante la Cumbre de la Alternativa Bolivariana para las Américas (Alba) en Venezuela.
“Quiero denunciar que el Gobierno de Colombia no está acatando el fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya (de diciembre) y mantiene una vigilancia militar en la zona marítima que ellos han reivindicado como propia, pero que ahora con el fallo de la Corte deja de ser frontera”, dijo Ortega.
El mandatario denunció que “Colombia no está permitiendo que los pescadores nicaragüenses lleguen a pescar a esas aguas que pertenecen a Nicaragua y plantea realmente una tensión que va más allá de lo político y de lo jurídico... sino que plantea también una tensión de orden militar”.
Colombia realiza “con sus actos de guerra, con sus fragatas, acciones de provocación”, agregó Ortega.
AGARRA PLEITO DE CHÁVEZ
Ortega se solidarizó con el gobierno de Hugo Chávez en su controversia con Colombia: “Este calentamiento de cara a Venezuela es de cara al Alba (...), es una contraofensiva del imperio (Estados Unidos), es una contrarrevolución”.
La Corte Internacional de Justicia (CIJ) decidió el 13 de diciembre de 2007 que tiene competencia para juzgar la delimitación de una frontera marítima entre Nicaragua y Colombia.
Sin embargo, la CIJ admitió que no tiene jurisdicción sobre la soberanía de tres islas del archipiélago de San Andrés, que en virtud de un tratado de 1928 pertenecen a los colombianos.
La decisión de la CIJ dejó abiertas varias cuestiones que, a falta de un acuerdo entre las partes, serán objeto de un futuro juicio en La Haya.
La más importante es la frontera marítima entre ambos países, que según la CIJ no tiene por qué fijarse en el meridiano 82, presentado por Colombia como límite en el mar desde los años sesenta.
El presidente Álvaro Uribe dijo, tras el fallo, que Colombia continuará ejerciendo soberanía sobre los límites marítimos en el Caribe cuestionados por Nicaragua, “mientras no sean modificados por instrumentos jurídicos pertinentes”.
“Colombia se encuentra debidamente preparada para defender ante la Corte los intereses nacionales, que como en el tema de los callos y del meridiano 82, la Corte ha dispuesto llevarlos a una sentencia de fondo”, anunció tras el fallo.
YA NO QUIERE CAPITALISMO
El presidente nicaragüense, Daniel Ortega, reiteró ayer en Caracas que ya no quedan dudas de que el modelo de capitalismo global está llevando de manera irreversible a la destrucción del planeta y con ella de la raza humana.
Ortega señaló que el calentamiento global, el efecto invernadero, la reducción de los casquetes polares y sus consecuencias climatológicas como inundaciones y sequías, son secuelas inocultables de lo que llamó “tiranía del capitalismo global”.
Explicó que el actual temor a una recesión económica mundial, no es más que una manifestación de la crisis capitalista y de la imposibilidad de encontrar nuevas fórmulas para superarla.
El presidente nicaragüense aseguró que los países industrializados “han perdido el control” y advirtió que ellos también van a pagar un precio muy alto por tanta insensatez.
“¿En función de qué intereses se está destruyendo el planeta? En función del sistema capitalista y pensando, quizá, que ellos se van a salvar”, dijo Ortega.
El gobernante vaticinó que la libra esterlina va a ser la primera víctima de la actual crisis financiera estadounidense y luego, posiblemente, Europa.
“Ojalá no se produzca una catástrofe, pero esto nos indica que el modelo capitalista se agotó, es insostenible, incluso en términos financieros. Se hunde el mundo y ellos sólo piensan en la bolsa de valores”, explicó.
El Presidente de Nicaragua añadió que esta situación sólo se podrá revertir abandonando el sistema capitalista y adoptando otro que sustituya “la competencia por la complementariedad” y el comercio “depredador y especulativo por un comercio justo”.
“Estamos en una etapa crucial para el futuro de la humanidad. Nosotros estamos apostando por un modelo alternativo que favorezca el mercado justo y la complementariedad”, planteó Ortega.