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27.01.08
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Noticias >> Entrevista
(LA PRENSA/Cortesía/Luis Echeverría)
— álvaro Colom — presidente de Guatemala “Nos dedicaremos a nuestros problemas internos”
El recién instalado presidente de Guatemala, el socialdemócrata Álvaro Colom, dice que se dedicará más a resolver los problemas internos de su país y promete mantener relaciones amistosas con todos los países, aunque toma prudente distancia del bloque radical que encabeza el presidente de Venezuela Hugo Chávez
Fabián Medina
domingo@laprensa.com.ni
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Retrato en 7 preguntas

Para conocer la naturaleza del nuevo Presidente de Guatemala, le pedimos que se pronunciara sobre siete temas que podrían indicarnos quién es Álvaro Colom Caballero.

¿Cuál es su posición sobre el tema del aborto?

Si bien hay casos donde el aborto puede considerarse como una salida si está en riesgo la vida de la madre, no lo consideraría como una política de aplicación general. Respetamos la vida y somos solidarios con ella.

¿Para el presidente Colom las FARC son terroristas o guerrilleros?

Más que el calificativo, lo que importa es buscar una salida definitiva a la situación que vive Colombia. Esta nación sudamericana nos respaldó y acompañó de manera solidaria durante la firma de los Acuerdos de Paz en Guatemala, y de manera consecuente nosotros queremos apoyar a la sociedad y gobierno colombiano a terminar con esta situación de dolor, muerte y sufrimiento.

¿Petróleo o biocombustibles?

Ambos.

El presidente salvadoreño Antonio Saca ha promovido un plan de “Mano dura contra las maras”. ¿Se identifica Colom con esa solución?

No. Aunque trabajaremos de manera conjunta para combatir a las maras, mi visión es más integral. No se trata de una lucha entre policías y ladrones. Se trata de atender las causas que originan la violencia, que radican fundamentalmente en la pobreza. Por eso, mi gobierno tiene dos grandes frentes de acción, que son el combate a la pobreza y a la inseguridad en igual prioridad. Si no se combate la pobreza, no se puede combatir la inseguridad.

¿Ve a Estados Unidos como “El Imperio” tal como le llama el presidente venezolano Hugo Chávez?

Estados Unidos ha mantenido una buena relación diplomática y comercial con Guatemala. Tenemos además grandes vínculos que nos unen en lo humano, pues millones de guatemaltecos viven en aquel país, sin importar su condición migratoria. Nosotros no tenemos enemigos. Guatemala quiere abrirse al mundo y consolidar relaciones de amistad y solidaridad con todas las naciones.

¿Considera al Parlacen un órgano necesario para Centroamérica?

El Parlacen es una institución que puede contribuir mucho a la integración centroamericana. La prioridad de nuestra política de relaciones exteriores descansa justamente en la integración de la región y por ello seguiremos apoyando al Parlacen.

¿Cuales de los personajes vivos admira Álvaro Colom?

Al presidente Lula, a la presidenta Bachelet y a Felipe González.

Obedecer a la gente

Álvaro Colom, el nuevo presidente de Guatemala, parece más un maestro de escuela que un caudillo político. Flaco y desgarbado, de 57 años, no es hombre de verbo encendido. Al contrario, habla bajo, con vocecita nasal y con su discurso más parece que se dirigirse a un aula de clases que a la multitud que lo aclama.

Setenta y dos horas después de haber tomado posesión de la Presidencia, Colom viajó a Ixcán, uno de los pueblos indígenas más pobres de Guatemala.

Apenas se notan en sus calles de macadán las huellas de la guerra que lo azotó hasta hace diez años. En esas tierras del norte, vecinos del Chiapas mexicano, recuerdan tragedias terribles, como la de Cuarto Pueblo, en 1982, donde se calcula que 324 personas murieron en tres días de interrogatorios, torturas y violaciones que cometió el Ejército de Guatemala contra vecinos acusados de colaborar con la guerrilla.

“Yo estuve aquí para la guerra”, alcanzo a oír que dice un civil, posiblemente escolta, que acompaña a Colom. “Pero mejor ni hablo porque aquí todavía hay mucho resentimiento”, bromea con otro compañero.

Colom asumió la Presidencia de Guatemala el pasado 14 de enero, tras ganar en segunda vuelta al frente del socialdemócrata partido Unidad Nacional de la Esperanza (UNE).

La selección de Ixcán para su primera visita presidencial no es casual. Es un pueblo pobre, indígena, castigado por la guerra, donde Colom ganó ampliamente en las elecciones pasadas por una sencilla razón: ahí está marcada su presencia como ex director ejecutivo del gubernamental Fondo Nacional para la Paz (FONAPAZ) que se organizó para la posguerra.

A pesar de ser una ex zona de guerra y de la fama de violencia que se ha ganado Guatemala con sus estadísticas, el presidente Colom recorre el pueblo con mínimas medidas de seguridad. No se ven ahí despliegues como los del presidente Ortega. Una pequeña guardia personal fuertemente armada se mantiene a prudente distancia, pero no hay calles militarizadas, ni “círculos de seguridad”, ni “camisas azules” y algunos pobladores se acercan a conversar con el Presidente, bajo el ojo nervioso de los escoltas que no se atreven a rechazarlos.

Ixcán y no algún país como primera visita presidencial tiene otro mensaje. “Tenemos que dedicarnos a nuestros problemas internos: la pobreza, la violencia, esa discriminación que hay en Guatemala”, dice Colom en esta entrevista donde habla de “buenas relaciones” con el bloque que encabeza el presidente Hugo Chávez pero muestra especial simpatía por la izquierda “light” de Latinoamérica. “Creo que mi primera visita será a Brasil”, señala. Y eso dice mucho.

En esta América Latina de bloques, ¿para dónde apunta Guatemala?

América Latina está tomando un camino, en mi opinión; por primera vez en la historia cada país está buscando su modelo político-social. Hay de todo. Una gran variedad de tipos de gobiernos. Está tendiendo la mayoría hacia el centro-izquierda, hacia el centro, y eso anuncia grandes posibilidades de una mejor armonía en Latinoamérica.

¿Y usted para dónde apunta?

Nosotros estamos construyendo un país socialdemócrata, con rostro maya, que huela a nosotros, que huela a nuestra diversidad, con nuestras características sociales y realidades nacionales. Respetamos a todos los países en sus gobiernos. Tenemos una fuerte relación con el presidente Lula (Da Silva), con la presidenta (Michelle) Bachelet, con Argentina y con el presidente Tabaré Vázquez. He tenido poca oportunidad de platicar con él pero es una persona que yo admiro mucho. Tenemos amistad con el presidente (Rafael) Correa (de Ecuador), con el presidente (Hugo) Chávez (de Venezuela) y cada país está tomando su camino. Yo quisiera que Guatemala tuviera una excelente relación con todos los gobiernos. Tenemos una buena relación con el presidente Álvaro Uribe, por ejemplo.

¿Y la relación con Estados Unidos cómo la manejará? Porque mencionaba a este bloque de Correa, Chávez, Morales, Ortega que están muy enfrentados a Estados Unidos…

Pero Guatemala no. Ni yo tampoco. Tenemos una relación fortalecida, queremos una relación de mutuo respeto y a mí no me preocupa… Cada país es responsable de sus relaciones. Yo pretendo tener muy buenas relaciones con todo el mundo.

Las relaciones diplomáticas las deciden también las relaciones económicas. Por un lado está Chávez con sus petrodólares y el Alba y, por el otro, el comercio con Estados Unidos y el Cafta…

En Guatemala tenemos un 62 por ciento en comercio con Estados Unidos y eso nos llevó a firmar el tratado de libre comercio. Nuestro gobierno lo que quiere es que ese tratado de libre comercio lo administremos mejor, más eficientemente para que salga beneficiada la población. Tenemos una propuesta del presidente Chávez para todo el financiamiento del petróleo y ya estamos por terminar el análisis y será una relación comercial y de países amigos.

¿Se va a inscribir Guatemala al Alba?

No creo. No creo que vayamos al Alba, pero… No, definitivamente con el ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas) tenemos para un montón de trabajo.

¿Es contradictorio el Alba con el TLC de Estados Unidos?

Depende. Guatemala tiene una gran oportunidad con México, con Canadá, con Estados Unidos, y pretendemos aprovechar esa gran oportunidad comercial, en el caso de México, cultural (además). Acordémonos que Guatemala está saliendo de un proceso violento, impresionante y tenemos que dedicarnos a nuestros problemas internos: la pobreza, la violencia, esa discriminación que hay en Guatemala.

Un Presidente se conoce por los primeros lugares que visita.

Yo escogí este lugar (Ixcán). Lo conocí en la guerra, estuve creando las condiciones de la paz, conozco 190 de las 192 aldeas del lugar, conozco a los líderes, pero hace aaaños…

¿Y cuáles serán los primeros países que visitará?

Creo que va a ser Brasil el primero. El Salvador, que vamos continuamente. Con El Salvador tenemos una relación histórica, muy buena. Y Centroamérica…

¿Cuándo lo tendremos en Nicaragua?

Ya estuve por Nicaragua y ahora vamos a volver a ir, y si no estoy mal, a mediados de febrero va a haber una Cumbre y quiero hacer otro recorrido con los presidentes.

¿Tiene algún vínculo con Nicaragua?

Tenemos una buena relación con el presidente Ortega, con su esposa, el Frente (Sandinista) tiene relación con el partido (UNE). Una relación muy amigable, muy respetuosa.

Usted acaba de prometer en esta comunidad que en 30 días las cosas van a cambiar. También ha prometido que en los primeros cien días se verán los cambios en Guatemala. ¿No le da miedo quedar mal con esas promesas tan audaces?

Vamos a cumplir. Estoy seguro. Yo no muevo un pie si no estoy seguro de dónde lo estoy moviendo, y ya localizamos los recursos. Por eso fui muy claro que no podemos empezar en todo el país. Vamos a comenzar en 41 municipios, en junio-julio se subirán a 98 y pretenderíamos a finales del 2009 estar en los 125 municipios más pobres.

¿Y cómo sabrá Álvaro Colom si fracasa en su mandato?

Tú viste que ahora comprometí a los ministros. El ministro que no me trabaje con esta gente y que venga (acá), no que vayan ellos (los pobladores a la capital), que venga aquí el ministro, a mojarse los zapatos, a trabajar con la gente. Guatemala tiene la oportunidad de salir adelante, en la medida que logremos invertir en la gente pobre vamos a ganar todos. Yo estoy convencido de eso. Esta gente tiene derecho a tener su desarrollo, hay recursos, para este año los hay, estamos trabajando con un programa de cooperación externa que estoy seguro va a resultar. Yo no tengo opción de fallar.

¿Va a poder controlar al Ejército y a la Policía?

Por primera vez un presidente civil electo no consulta al Ejército a quién pone de ministro (de Defensa). Puse un ministro, el Ejército está tranquilo. Yo voy a ser un comandante del Ejército respetuoso, pero queremos un Ejército profesional, bien equipado, bien entrenado, el tamaño no me quita el sueño. Lo que queremos es un buen Ejército, que esté con su gente, que esté con nuestra gente y que tenga una función de ser.

Al taxista que me llevaba le pregunte qué le parecía el presidente Colom y me dijo: “Usted lo ve y parece flojo pero tiene mano dura…”

En la visita que hice a la Policía sorprendí a todo el mundo. Yo no tengo mano dura, tengo firmeza. Cuando me decido por una cosa la hago cueste lo que cueste. El gabinete se está sorprendiendo. Un ministro me dijo: “Yo creí que no ibas a cumplir con todo y como que no vamos a tener opción de no cumplir. Hay que cumplir”. Hoy (semana pasada) empezaron operativos en al ciudad de Guatemala, yo esperaría tener los éxitos que tenemos programados en seguridad. En el Ejército no veo ningún problema con el planteamiento nuestro. Vamos a hacer un buen gobierno.

Los indígenas han sido un tema recurrente en sus discursos, pero se le ha criticado la no integración de indígenas en su gabinete.

Ahí hay una contradicción seria de conocimiento del país. La cosmovisión maya, la conozco muy bien, no reconoce al gabinete como autoridad nacional. Entonces es contradictorio estar pidiendo gente indígena en un gabinete que no es autoridad indígena. Nosotros tenemos dos ministros indígenas, el Ministro de la Defensa es kekchi y el Ministro de Cultura es achi. Y hay varios viceministros indígenas, hombres y mujeres. Mi propósito es que estos compañeros indígenas en el gabinete hagan de vasos comunicantes con las autoridades tradicionales. Yo no soy parte del Consejo de Ancianos pero he estado con ellos 14 años. Y esa es la autoridad indígena. Lo que queremos es que a las autoridades tradicionales se les reconozca, se les respete. Se les tome en cuenta. Yo no veo cómo un Presidente no puede tener el consejo de un grupo de ancianos que realmente son sabios. Y lo hago, llamo, y es gente muy sabia, muy pacífica, con una visión social muy clara. Creo que vamos a dar mucho de qué hablar con ser coherentes con lo que decimos.

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