El cantautor nicaragüense, Luis Enrique Mejía Godoy, sigue demostrando su amor por la cultura afrocaribeña; esta vez utilizando elementos del arte como el pincel y la tinta para dibujar máscaras y rostros de la Costa Atlántica de Nicaragua.
Mejía Godoy, quien se encuentra en Costa Rica presentando su disco Mis Boleros, dijo ayer que desde hace dos años y medio está explotando su faceta de pintor, arte que cultivaba cuando apenas tenía 15 ó 16 años.
“Estoy dibujando desde hace dos años y medio. No es nuevo, lo hacía cuando era joven, por eso a mí me gusta más asumir que soy un creador, más que un músico; más que un poeta, un creador. Y utilizo cualquier herramienta que tengo en la mano para transformar la realidad, la vida. Reinventarla o crear una situación, una ficción, de la nada es imposible”, dijo ayer el autor, a medios de prensa nicaragüense.
Luis Enrique, autor de canciones que se refieren a la cultura afroamericana como Condolí Changó y Un Gigante que Despierta, está pintando máscaras y rostros; pero aún no define si hará una exposición de sus obras o no.
“Como yo soy muy enamorado del mestizaje, siempre dije que el mestizaje nicaragüense no puede ser sólo el indígena-español. La cultura nicaragüense tiene una presencia africana”, explicó.
“MIS BOLEROS”
El autor, que inició en el canto gracias a la influencia de artistas costarricenses, arribó a San José el jueves, para presentar Mis Boleros y desde su arribo ha participado en entrevistas con varios medios de prensa.
Anoche estaría en la sucursal de Librería Internacional, ubicada en Escazú, San José; compartiendo su disco con el público y firmando autógrafos.
Esta tarde hará lo mismo en la sucursal de esta librería ubicada en Heredia y la noche de mañana domingo estará en el concierto llamado coinCiDencias, junto con su amigo y colega Adrián Goizueta.
Este espectáculo iniciará a las seis de la tarde y será el lanzamiento oficial en Costa Rica de dos: Mis Boleros, y Tangoizueta, de Goizueta.
Mejía Godoy es quizá el artista nicaragüense que más visita Costa Rica para realizar conciertos, pero además ha dejado huellas porque viajó a este país a inicios de los años 70 para estudiar medicina, pero luego se enroló a la música con el grupo Los Rufos.
Desde allí hay una larga historia que vincula al cantautor con el país vecino. “Siempre pensé que la música iba a ayudarme a mí, a los nicaragüenses y a los costarricenses, a conocernos mejor”, dijo.