La decisión del Gobierno de los Estados Unidos sobre la destrucción de 651 de 1,051 cohetes tierra-aire de fabricación soviética, conocidos como Sam-7, que posee Nicaragua, a cambio de helicópteros o aparatos quirúrgicos y medicinas para el país, podría retrasarse debido al cambio de gobierno que se avecina con las elecciones en ese país, comentaron fuentes gubernamentales a LA PRENSA.
De acuerdo a la fuente, la decisión podría no ser tomada por el Presidente de esa nación, George W. Bush y terminar siendo parte de la agenda del gobierno que resulte electo el próximo 4 de noviembre.
De acuerdo a la información, a pocos meses de celebrarse elecciones en Estados Unidos, el actual gobierno aún no ha respondido al Gobierno de Nicaragua sobre la propuesta presentada por el presidente Ortega, por lo que se refuerza la idea de que el gobierno saliente podría estar enfocado en otros temas y dejar la decisión al nuevo gobierno.
El 31 de julio del 2007, el Presidente de la República, Daniel Ortega, aseguró a los Estados Unidos que estaría dispuesto a aprobar la destrucción de los cohetes que interesan a ese Gobierno, si ellos aceptan su “trueque”, pero a la fecha aún no hay una respuesta.
Ortega pidió a los Estados Unidos que tomará su propuesta con interés. Dijo: “Llévense los cohetes, pero a cambio manden helicópteros o a última hora den instrumentos quirúrgicos para mejorar los hospitales”, como tomógrafos, aparatos para realizar diálisis e instrumentos para las personas que padecen de problemas cardíacos.
Pero ayer el Jefe del Ejército de Nicaragua, General Omar Halleslevens, afirmó que “no hay nuevos elementos” sobre la propuesta que además aclaró “no es un tema que se ve entre militares, sino de Gobierno a Gobierno”.
Al ser consultado sobre los avances de la propuesta, Halleslevens respondió que “la propuesta la tienen ellos (Estados Unidos) y ellos serán quienes tienen que dar la respuesta”.
La propuesta del mandatario nicaragüense incluye la condición de que Nicaragua conserve 400 cohetes con el fin de garantizar la defensa nacional.
El embajador estadounidense Paul Trivelli, quien de inmediato dio su visto bueno a la propuesta “en nombre de la seguridad regional” de Centroamérica, lo último que comentó hace más de mes y medio es que su país estudia la propuesta.