Un estudio del Centro de Investigación de Enfermedades Infecciosas, adscrito a la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN), con sede en León, demostró que los niños en su mayoría menores de 10 años son los más afectados por la hepatitis A.
La investigación fue realizada por el máster Orlando Mayorga, entre enero del 2005 y noviembre del 2007. Se estudió a 240 pacientes —la mayoría niños— y se descubrió que ocho de cada 10 habían sufrido en algún momento de su vida la enfermedad.
La hepatitis A es una inflamación (irritación e hinchazón) del hígado causada por una diversidad de virus. La enfermedad se transmite por medio de las comidas, aguas contaminadas o el contacto con personas infectadas.
El virus de la hepatitis A se aloja en las heces de una persona infectada durante el período de incubación de 15 a 45 días, antes de que se presenten los síntomas en su mayoría similares a la gripe. Las personas enfermas presentan la piel y ojos amarillentos (lo que se conoce como ictericia), porque el hígado no es capaz de filtrar la bilirrubina de la sangre.
De acuerdo con la investigación, los niños con frecuencia afectados logran desarrollar cierta inmunidad y a la vez sus defensas matan los virus, logrando que el hígado sufra menos daños.
NO HAY QUE ALARMARSE
Para el doctor Gerardo Mejía, director del Hospital La Mascota de Managua, los resultados del estudio no deben considerarse alarmantes, porque la hepatitis A además de ser la más común es considerada benigna.
Lo destacable es que una vez más se ha demostrado la alta incidencia de la enfermedad en los niños, lo que indica la necesidad de introducir la vacuna contra la hepatitis A en el sistema público de salud.
Según el doctor Mejía, los niños requieren de dos dosis de esta vacuna, que en cualquier farmacia o centro privado tiene un valor superior a los 60 dólares.
PUEDE EVITARSE
“La información del estudio podríamos decir que es algo que se ha conocido desde hace mucho tiempo, lo que podría considerar preocupante es que todos esos casos se pueden evitar si existiera la vacuna en los hospitales y centros de salud”, dijo Mejía.
Agregó que aunque la vacuna no está disponible para las personas de escasos recursos, la alarma no debe predominar porque son pocos los casos que se vuelven graves o desencadenan en una hepatitis tipo B. Aún no existe tratamiento definido contra la hepatitis A, pero se recomienda reposo a los afectados.
“Reitero, el índice de casos de hepatitis no es un problema de la magnitud de la diarrea o las infecciones respiratorias agudas”, dijo el director de La Mascota.
La investigación realizada en León pretendía identificar qué tipo de hepatitis es la que más afecta a los nicaragüenses, pero más en particular a los habitantes de la zona occidental del país.