La Policía jinotegana admitió, a través de su jefe, comisionado Raúl Monge, “tener retenidas a varias personas, quienes son investigadas en relación al secuestro del caficultor Andrés Altamirano García, ocurrido el sábado anterior en las cercanías de su finca Kilimanjaro, comarca El Mojón, 30 kilómetros al norte de la ciudad.
Un familiar de los detenidos dijo que la Policía había arrestado a uno de sus parientes luego de catear la casa como parte de las indagaciones que realizan las autoridades.
El jefe policial admitió, también, que una fuerza élite de la Policía, especialistas en inteligencia, auxilio judicial y tropas de asalto llegaron al departamento conjuntamente con fuerzas de asalto del Ejército, para “actuar, investigar y esclarecer este caso, cuanto antes”.
Aparentemente la Policía detuvo a seis personas, aunque Monge no quiso hablar del número de investigados. “Hemos hecho varias retenciones y estamos investigándolos y les hemos dicho que esto es normal en todo proceso”, afirmó el jefe policial.
“Esto no quiere decir que todos son culpables. A medida que vayamos avanzando, vamos aclarando la situación. No hemos parado un solo momento de investigar tanto en el área rural de Jinotega, Estelí y Matagalpa, como en las ciudades”, aseguró.
Agregó que “el que nada tenga que ver (con el caso) será puesto en libertad”. Sostuvo que es difícil dar una fecha para esclarecer el caso, pero “estamos trabajando en eso”.
Entre tanto, el jefe del Ejército en la zona, teniente coronel Noel Pichardo, señaló que “vamos trabajando sobre lo que va saliendo. Así avanzamos y los procesos investigativos así son, a veces largos, cortos o a mediano plazo”.
El jefe del batallón del Ejército fue abordado por LA PRENSA en el momento en que se disponía a reunirse con el jefe de la Policía.
Pichardo también aceptó que tropas élite del Ejército participan en un operativo que se realiza para esclarecer el secuestro de Altamirano.
VARIOS SECUESTROS
El ingeniero Andrés Altamirano García, el hombre que ha sobrevivido a dos secuestros en las cercanías de su finca Kilimanjaro, aún está nervioso por las experiencias que le ha tocado vivir.
Hace casi diez años, el 19 de julio de 1998, fue secuestrado por primera vez, en su finca. Años después volvió a vivir la amarga experiencia, pagando en ambas ocasiones una buena suma de dinero por su liberación.
Sobre esta segunda experiencia, Altamirano prefirió no hacer comentarios.
“Quiero decirle a los cuatro sujetos que me secuestraron, que piensen bien lo que andan haciendo. Ellos, me imagino, son padres de familia y no les gustaría estar en una situación tan complicada como la que he vivido en dos ocasiones”, afirmó el productor.
NO QUIERE AFECTAR A INOCENTES
Preguntado sobre la captura de varias personas en relación al hecho, señaló que “no tengo información al respecto, yo no quiero perjudicar a nadie. No me gustaría que capturaran o afectaran a los que no son. Dios a veces tarda, perdona, pero no olvida”.
“Ni siquiera los conozco, (a los secuestradores) porque se cubrían el rostro con capuchas y desde que me subieron a mi propio vehículo, a mí, a mi hijo y al chofer, nos acostaron atrás y no nos permitieron que levantáramos la cabeza”, relató.
Expresó que luego de un viaje de más de tres horas viajando en esas condiciones, lo llevaron al sitio donde lo mantuvieron hasta el día de su liberación.
“Yo lo que creo es que esto es algo grande y no los cuatro que me secuestraron. Debe haber mucha más gente metida en esto, y bien organizada”, indicó.
Sin embargo, Altamirano confía en las autoridades para esclarecer el caso. “Tienen la obligación de hacerlo”, apuntó este hombre de 55 años, afectado por la diabetes y padre de dos hijos.
DE REGRESO A LA FINCA
El pasado viernes, Andy (como es conocido) volvió a El Mojón, donde está su finca. “Lo hago como un aliciente e incentivar a los trabajadores a continuar trabajando, porque el que no persevera, no progresa”, dice.
Lo que el caficultor lamenta es “la falta de unidad de los jinoteganos, para que estas cosas no continúen pasando”. Dijo que no es justo que uno trabaje y trate de dejarle un patrimonio a sus hijos, y que otros se lucren de manera fácil “y nos dejen endeudados”.