La secretaria de Estado norteamericana Condoleezza Rice se entrevistó el viernes con sindicalistas, paramilitares, desmovilizados y campesinos desplazados por la violencia, en una larga jornada cuyo propósito fue reforzar la intención del Gobierno local de que los cambios experimentados por Colombia merecen verse personalmente.
Nueve miembros de la Cámara de Representantes estuvieron con ella, pero al igual que Rice ninguno expresó comentario alguno sobre sus experiencias en Medellín, adonde vinieron en visita de 24 horas para presenciar “cosas reales” de Colombia con miras a la votación legislativa del tratado bilateral de libre comercio.
José “El Campesino”, uno de los desplazados que habló con Rice y sus acompañantes, dijo que la secretaria de Estado no hizo referencia en ningún momento al tratado durante la charla de 30 minutos.
Enrique Ribeiro Franco, presidente del Sindicato Nacional de la Industria Frutera, uno de los gremios más poderosos de la economía colombiana, dijo que expresó a sus interlocutores que la situación de los dirigentes sindicales ha mejorado en el país debido a que el Gobierno les está dando protección personal.
Frank, un paramilitar desmovilizado convertido en empresario, dijo que desea ampliar su negocio de motocicletas chinas y aprovechar la oportunidad de proyectarse internacionalmente.
El propósito de quienes organizaron los encuentros, realizados por separado, fue convencer a los legisladores, todos demócratas opositores al Gobierno del presidente George W. Bush, que Colombia está lista para el libre comercio con Estados Unidos al mostrar mejoras particularmente en la seguridad de sindicalistas y derechos humanos.
Rice, quien está en una misión sin precedentes para un país latinoamericano, no ha formulado comentario después de los encuentros sostenidos en privado en diversos lugares de Medellín.
Empero, en sus intervenciones previas en esta ciudad, la más importante del oriente colombiano, ha dicho que la Administración Bush cumplirá sus compromisos con Colombia, uno de los cuales era la aprobación del tratado por el Congreso este año.
La secretaria de Estado se entrevistó en la víspera con sindicalistas que se oponen al acuerdo comercial. La diferencia entre aquellos y los de la reunión del viernes, es que quienes se oponen representan a empleados públicos y los que apoyan son de empresas privadas, dijo Ribeiro Franco.