No se necesita un turno al bate para constatar que los chavalos Wilber Bucardo y Víctor Duarte fueron dos de los lanzadores más difíciles de descifrar en la Liga Profesional.
Armado de una respetable bola rápida que raramente subió más alta que la rodilla de los bateadores, más un evolucionado sinker que obliga a los artilleros a conectar por el piso, Bucardo, de 20 años, dispone de grandes herramientas para llegar tan lejos como se lo proponga.
Lo mejor de todo es que aparte de sus habilidades, es disciplinado y tiene muchos deseos de superación.
“Yo sé que el camino a las Grandes Ligas es largo y duro, pero voy a recorrerlo sin descanso”, dice Bucardo, quien en el 2007 finalizó con 1.94 de efectividad en la Liga de Novatos de Arizona y luego registró 1.71 en la Liga Profesional nica.
En el primer caso, fue el tercero mejor de la liga y aquí fue sublíder, sumando 11 triunfos por cuatro reveses en ambos circuitos.
Los numeritos en su primer año en Estados Unidos le valieron para que los expertos, como John Sickels, lo colocaran en el puesto número 13 de los 20 mejores prospectos de los Gigantes de San Francisco.
Baseball America, la revista de mayor prestigio de las Ligas Menores, colocó al nica como el sexto mejor prospecto de la Liga de Arizona.
“Es un gran orgullo para mí que me tomen en cuenta de esa manera. Fue mi primer año en la Liga de Arizona y tuve buenos resultados. Este año espero jugar en Clase A”, planea.
Su estilo de pitcheo ha sido comparado con el de Chien-Ming Wang, lo que se traduce en un lanzador de pocos pitcheos y muchos roletazos, y ojalá que resulte igual de exitoso que el taiwanés.
“No me he hecho la idea de en cuánto tiempo voy a llegar a las Grandes Ligas. Sólo trato de hacer lo mejor en cada nivel y siento que me ayudó mucho jugar en la Profesional de Nicaragua, porque adquirí experiencia al enfrentar a bateadores veteranos”, valoró Bucardo.