Para el embajador de Estados Unidos en Nicaragua, Paul Trivelli —pronto a finalizar su misión diplomática en el país—, no pasaron inadvertidos los vistosos rótulos de color rosado del Presidente de la República, Daniel Ortega, para destacar que este es el año del “poder ciudadano”, y que, al igual que en muchos puntos de Managua, uno de ellos se destaca frente al nuevo edificio de la Embajada.
“Me hace sonreír cada vez que lo veo, ese rótulo grande de color rosado que está ahí afuera, (porque) irónicamente los Estados Unidos sabe algo de poder ciudadano”, comentó Trivelli en su discurso durante la inauguración del nuevo edificio de la Embajada de Estados Unidos en Nicaragua, ubicado frente al parque Las Piedrecitas, en el sur de Managua, cuyo costo se estima en 81 millones de dólares.
Aunque el Presidente de la República, Daniel Ortega —ausente en el acto—, compara el poder ciudadano con la Gran Jamahiría Libia y afirma que está inspirado en los poderes “populares” de los gobiernos de izquierda de Venezuela y Cuba, para el embajador Trivelli el concepto de poder ciudadano nació en su país hace más de 140 años.
Según el diplomático, esto ocurrió cuando el ex presidente de ese país, Abraham Lincoln, definió la democracia como “el poder del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”, y subrayó que entonces Lincoln “no habló de poder político, no dividió a su público en clases distintas, no habló de sí mismo ni de su Presidencia. Simplemente usó la palabra “pueblo”.
Trivelli no ofreció más declaraciones a los medios de comunicación. Sin embargo, su discurso y comentario del rótulo aludía al uso del concepto en Nicaragua, donde Ortega afirma que “el pueblo es presidente”.
Trivelli subrayó que su país sabe “que cualquier democracia, de hecho, cualquier gobierno, que se aleja de la simple formulación que hizo Lincoln, lo hace con gran riesgo”.
Pero si de señalar riesgos se trataba, el vicepresidente Jaime Morales Carazo no desperdició la oportunidad de referirse en su intervención, en representación de Ortega, que Trivelli navegó durante los tres años de su misión en “aguas profundas y agitadas, a veces contra la corriente, desempeñando durante el pasado período electoral (2006) un rol calificado por algunos como controversial, y para muchos observadores no de simple espectador de ‘palco alto’, sino que de actor protagónico de primera línea”.
Morales Carazo añadió que Trivelli en su misión “sobrevivió (principio elemental en política) incólume, saliendo del escenario, siempre serio, parco y enigmático, cumpliendo con el difícil guión que le asignaron desde las lejanas ‘Colinas Capitolinas’ (Washington)”.
En el diplomático intercambio de señalamientos, el mismo embajador dijo que a su país se le califica de “imperio”, como negativamente lo llama Ortega. Pero Trivelli le dio vuelta al concepto, al destacar que hay otro rótulo, ubicado frente a la Embajada, de un negocio que dice: “Cyber Imperio. Ya estamos abiertos”, que también le hace sonreír, por lo que parafraseando el nombre del negocio dijo en referencia a la Embajada: “Bienvenidos al Imperio de la Libertad. Ya estamos abiertos”.