Un gran acontecimiento para la humanidad fue el premio Nobel para Al Gore, por su labor en pro de acciones que permitan evitar la destrucción del planeta a causa del calentamiento global.
Al respecto un alerta en Nicaragua fue el huracán Félix, agravado por los abusos que se han cometido contra la naturaleza, la cual grita por un cambio trascendente en actitudes hacia un desarrollo sostenible. La ayuda que vino en apoyo a las víctimas de esa tragedia es digna de alabarse, pero es necesario insertarla en una estrategia de desarrollo.
La clave es no vivir eternamente “damnificados” por terremotos, huracanes y dictaduras, sino prevenir y actuar con firmeza en un proyecto de nación a largo plazo, que incluya, claro está, el territorio nacional del Caribe como eslabón fundamental, y a todos los que creemos en la transparencia y que, aunque no parezca, somos la mayoría.
No es un secreto que algunas compañías, amparadas por influencias políticas y jurídicas han extraído millones de dólares en maderas preciosas en rollo, causando grandes daños a la Reserva de Biósfera de Bosawas. Esta situación no debe ser ocultada. Si hubiese un Plan Maestro de Desarrollo en el que participaran universidades, Gobierno y empresa privada, esas compañías retribuirían gran parte de sus utilidades, facilitando motosierras, skiders y tractores, para contribuir al procesamiento de la madera tumbada y para reconstruir las viviendas de miles de familias que todavía permanecen en albergues y viviendo en condiciones infrahumanas.
Dios llama a la reflexión de mil maneras y esta es una buena oportunidad para que la madera mencionada sea vendida, a precios favorables, a las Pymes, para romper el círculo de injusticia con ellas ya que nunca tienen materia prima para trabajar, porque los grandes se la llevan fuera del país.
No sé mucho de leyes, pero palpo la necesidad de que el Gobierno decrete un estado de reconstrucción por los próximos cinco años, que priorice la inversión y el apoyo a esta importante zona del país. No podemos seguir de espaldas a los recursos naturales más grandes, el Caribe es Nicaragua y clama por nuestra participación.
Hay que sanear los pozos de agua potable y construir caminos para que las comunidades más afectadas puedan emerger de nuevo a la vida productiva. Hay que aprovechar la experiencia de la cooperación danesa en cooperativas de habitantes constructores, agilizar la construcción de la vía Managua-Puerto Cabezas, considerar la posibilidad de reactivar el ferrocarril como vía de transporte económico y seguro en medio de tierras fangosas y donde se necesita transportar mucha carga.
¿Cómo es posible que donde estas compañías han operado durante décadas, no haya siquiera un hospital para atender a la gente, ya no digamos buenas escuelas y vías de comunicación? ¿Dónde está la responsabilidad social empresarial?
Pronto se aprobará la reglamentación de pagos por servicios ambientales y Bosawas será una de las zonas beneficiadas. ¿Quiénes van a garantizar el restablecimiento a conciencia de esta reserva que hemos permitido le arrebaten a nuestros nietos?
Me dirijo a los gobernadores autónomos y líderes de la zona, para hacerles ver que es la hora de la dignidad, de no venderse por dinero que, aunque sean muchos miles de córdobas o de dólares, no traen riquezas verdaderas, sólo dejan desgracias y luego el dinero se acaba y la pobreza sigue.
Ojalá que las instituciones correspondientes contribuyan con los gobiernos regionales en el resguardo y desarrollo de ese bien incalculable que es la madera, y que en conjunto promuevan una estrategia de reconstrucción humana, nada burocrática ni politizada. Para combatir la pobreza, es necesario desarrollar riquezas, inversiones, respeto en medio de la diversidad y nuevas oportunidades.
Fundaciones como Konrad Adenauer, Unirse y Americana-Nicaragüense; organizaciones como Apen, Pymes, Canatur, Cruz Roja, Iglesia católica y evangélica, y otros sectores, unidos pueden contribuir a un desarrollo sostenible en esta zona, basados en el potencial turístico y de recursos naturales .
Debemos unirnos los nicaragüenses del Pacífico con los compatriotas del Caribe, para que el huracán de la corrupción desaparezca para siempre y Nicaragua vuelva a ser una verdadera República.
Nicaragua toda, trascendente como la soñó y la proyectó Rubén Darío, es la sociedad civil empoderada de nuestro papel pro-activo. Adelante hermanos del Caribe. Estamos con ustedes.