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Agentes de policía investigan en el lugar de una balacera en la ciudad de Guatemala. ( LA PRENSA/AFP/E. ABRAMOVICH)
“La Policía es parte del problema”
Procurador guatemalteco dice que el cuerpo contribuye a la inseguridad de su país
Rodolfo Zelada
GUATEMALA/ AFP
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Diez años

La PNC de Guatemala fue fundada en 1997, producto de los acuerdos de paz firmados entre el Gobierno y la guerrilla en 1996 (que pusieron fin a 36 años de guerra interna), en sustitución de la desaparecida Policía Nacional (PN), acusada de corrupción.

Las crecientes denuncias contra agentes de las fuerzas de seguridad recibidas por la Procuraduría de Derechos Humanos (PDH) de Guatemala le hicieron concluir que la Policía se ha convertido en parte del problema de la inseguridad y no en una solución.

“El año pasado, atendimos 256 denuncias contra agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) de haber participado en diferentes hechos delictivos y observamos que, a pesar de que hubo un leve descenso en los hechos de violencia en los últimos meses, los niveles de asesinato son alarmantes”, dijo Sergio Morales, de la PDH, a la AFP.

Según un informe anual hecho público este jueves, agentes de policía estarían involucrados en varios de los 16 asesinatos por día que ocurren en Guatemala, según los registros de la PDH.

“Hay que tomar medidas de transparencia, como registrar armas y voces (de los agentes), no realizar operativos encubiertos, mejorar los filtros en la Academia, así como para las promociones y nombramientos, entre otros mecanismos”, enfatizó el magistrado de conciencia.

A su criterio, no solamente se trata de graduar determinadas cantidades de agentes cada año, sino de mejorar el control sobre ellos, por lo que —junto con el cardenal Rodolfo Quezada y el rector de la Universidad estatal de San Carlos, Estuardo Gálvez— planteó refundar las fuerzas de seguridad del país.

“Desafortunadamente, la Policía es parte del problema de la inseguridad y no una solución. Sostenemos que la Policía no solamente es parte del problema porque está participando en los hechos, sino también su organización los lleva a fracasar en su intento de prevención de los hechos delictivos”, subrayó.

Una investigación de la PDH sobre la distribución de las fuerzas de seguridad da cuenta de que hay sectores donde 1,000 agentes dan protección a 10,000 personas, mientras que, en zonas donde reside hasta medio millón de habitantes, sólo hay 12 policías asignados.

“Estas últimas son las zonas rojas por excelencia. Hay una mala distribución de las capacidades policíacas y eso obliga a repensar sobre la institución. No es suficiente depurar a cientos o incluso mil agentes, es necesario refundar la institución para que tenga credibilidad ante la población”, sostuvo.

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