La muerte del ex campeón mundial de ajedrez Bobby Fischer conmocionó el mundo del deporte mundial.
En honor a su memoria y el legado que dejó en el ajedrez, la Federación Nicaragüense de Ajedrez (Fenica) rindió homenaje a Fischer, realizando una exposición de los momentos cumbres de su vida, la noche de ayer en la Academia Julio Ramírez de Arellano.
La ponencia estuvo a cargo del historiador y especialista de ajedrez Hamlet García, quien analizó la vida de Fischer en el entorno en que se crió y desarrolló sus habilidades impresionantes en el ajedrez.
“Fischer era un genio del ajedrez, vivía obsesionado con este deporte. Todo lo que tenía en su vida lo tenía del ajedrez. Era un jugador a pegar, nunca se rendía, jugaba hasta con el rey desnudo (sin muchas piezas que lo protejan), era algo fuera de lo normal ”, expresó Hamlet.
FISCHER DEJÓ UNA HIJA
Ante la ausencia de un padre, Fisher encontró su mundo completo en un tablero de 64 casillas y treinta centímetros cuadrados.
Se enamoró de una húngara, pero en Filipinas concibió a su única hija con una mujer de este país asiático y, varios años antes de morir, se casó con una islandesa.