Una serie de malas prácticas usadas por apicultores tradicionales durante la extracción de la miel, son las principales causas en la reducción de la calidad del producto, según un estudio del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).
Por ello, un proyecto ejecutado por el IICA y el Gobierno de Austria, pretende contribuir a eliminar las malas prácticas en la apicultura, “para aprovechar el crecimiento de la demanda (de miel) en el mercado internacional”, declaró el representante del IICA en Nicaragua, Gerardo Escudero.
En ese sentido, dijo que a través del Proyecto Fomento a la Producción y Comercialización Orgánica, que financia la Cooperación Austríaca para el Desarrollo, el IICA y sus alianzas analizan con los apicultores el manejo de los apiarios, y junto con ellos, examina cuáles son las prácticas inapropiadas que es necesario evitarlas.
LARGA LISTA
Reveló que durante el más reciente taller de capacitación realizado en Matagalpa, el especialista del proyecto en miel de abeja, Erick Pineda, se encontró con al menos una docena de malas prácticas realizadas reiteradamente por apicultores con más de diez años de experiencia.
El taller, que se realizó tras una solicitud planteada por la organización Fundape, al Proyecto IICA/Austria, se realizó con 35 apicultores procedentes de los municipios de Matagalpa, Matiguás, San Ramón y Ciudad Darío.
Muchos apicultores, según destaca el IICA en un informe, aplican a las abejas productos para combatir el ácaro barroa cuando la recolección de miel está en su mejor momento.
Sin embargo, tal tarea es conveniente hacerla con un mes de anticipación, con el fin de no afectar la calidad de la miel.
Por falta de higiene, agrega el estudio, los recipientes plásticos y otros materiales retienen en sus paredes residuos de grasas y olores, que con facilidad son absorbidos por la miel de abeja, debido a su carácter hidroscópico.
Para mantener alejadas a las abejas durante la extracción de la miel, muchos apicultores fuman, utilizan demasiado humo provocado con gasolina, leña que emana mucho olor, o hasta excrementos secos de bovinos o equinos. El carácter hidroscópico de la miel absorbe todos estos olores.
Los productores también deben eliminar todos los marcos de las colmenas que contengan polilla. Igualmente deben cambiar cada año, por lo menos el 30 por ciento de las láminas del apiario, pues en estas últimas se almacenan olores extraños y polillas que dañan la calidad de la miel, añade el informe del IICA.
DIVULGACIÓN DE NORMATIVA EN AGENDA
El especialista en miel del Proyecto Orgánico IICA/Austria, Erick Pineda, consideró que una tarea pendiente al interior del movimiento de apicultores nicaragüenses, es la divulgación y el estudio de la NTON 030-00, la Norma Técnica Obligatoria que regula la producción, la transformación y el envasado de la miel para consumo directo.
“La buena calidad de la miel es el resultado de dos factores, uno el trabajo de las abejas, y dos la intervención del hombre para extraerla”, recordó Pineda.
En Nicaragua se estima existen aproximadamente unos 2,000 apicultores de abejas melíferas, europeas y africanizadas, con unas 15 mil colmenas, tipo langstroth. De ese total, unas 5 mil colmenas son catalogadas ecológicas y certificadas, sostiene un informe del Servicio de Información Mesoamericano sobre Agricultura Sostenible.