“Mi ex trabajadora era una señora de cierta edad y experiencia en su oficio. Sabía hacer las cosas de manera rápida. Pero había un gran problema: era mandona”, así nos empieza a contar su experiencia con las empleadas domésticas doña Amanda de Bellanger.
A la empleada de doña Amanda la llamaremos “Conchita”. Doña Conchita, tenía mucha experiencia en su oficio. Tanto, que no le gustaba que le dijeran absolutamente nada. “Si terminaba temprano se quería ir a las tres de la tarde, cuando su hora de salida era a las cinco”, cuenta Amanda.
“Pero eso no es grave, el problema era que yo le decía que regara el jardín, pero ella me contestaba: ‘Mande a sus hijos a hacer eso, ellos están ahí sentadotes haciendo nada, yo ya me quiero ir’’” agrega, con todavía rostro de sorpresa.
“Contraté a una muchacha de veinte y tantos años. Hacía todo bien, sólo había un pequeño detalle: cada vez que se dirigía a mí lo hacía gritando”, cuenta Milagros de Alemán, acerca de su antigua doméstica. “¡Ya está la comidaaaaa!”, le gritaba la muchacha, según cuenta entre risas Milagros. Vale aclarar que la doméstica no tenía problemas de audición.
Muchas amas de casa probablemente tengan anécdotas parecidas a estas. Si usted ha tenido situaciones similares con empleadas, después de conocer a Excelsa, del programa televisivo La Familia P. Luche, sentirá una plena identificación.
Este personaje es una doméstica cuyas principales “virtudes” son comer de gula, ver telenovelas y dejar todo el quehacer a los patrones.
AL CONTRATAR
Consultamos a Karla Argüello de Paguaga, de la Academia Eleganza, sobre los parámetros más importantes al momento de contratar a una doméstica.
Ella dice que las cualidades más importantes en las personas que se desempeñan en este oficio son la responsabilidad, el aseo personal, la puntualidad y la honradez.
Sobre esta última cualidad, es importante hacer énfasis, especialmente si experimenta lo de Amanda: “Dejé un dinero en el desayunador, al rato no lo encontré. Al día siguiente le pregunté a Conchita si lo había visto y muy tranquilamente lo sacó de su cartera. Dijo que lo había visto tirado y decidió guardarlo. Creo que su cartera no era el lugar indicado”.
Otro punto muy importante es la manera de vestir de las trabajadoras. “Es importante y necesario, porque de esa manera uno puede controlar la forma en que anda vestida”, explica doña Karla.
AMIGA DE LOS TRAGOS
Yosmara Ruiz cuenta que el “problemita” que tenía con su empleada era con el alcohol. La doméstica no tenía problemas de adicción, pero al parecer gustaba de tomar tragos finos.
“Tenía un minibar en la sala. Había tequila, whisky, vodka y ron. Las botellas sólo se abrían en ocasiones especiales, de repente las botellas empezaron a aparecer, paulatinamente, con menos líquido. La única sospechosa era mi doméstica, que pasaba sola casi todo el día”, cuenta.
Sobre el abuso de confianza, doña Karla aclara que antes que todo, los límites son puestos por los jefes de la casa y que las reglas deben ser aclaradas desde el inicio.
EL OTRO LADO
Alba Avendaño, propietaria de la Agencia de Empleos Cynthia, expone la otra cara de la moneda. “Así como hay empleadas que no se comportan, también hay patrones que no les pagan a como se debe o que las maltratan físicamente”.
“Por nuestra parte, en la agencia les damos charlas de comportamiento a las domésticas, pues es importante que sean honradas, responsables, respetuosas y que tengan cierta estabilidad”, explica Alba.
Es primordial establecer las reglas desde el principio y dar el trato que uno espera recibir. No deje que las anécdotas con alguna “Excelsa” sean parte de su vida.