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Noticias >> Sucesos
La familia doliente necesita materiales para sellar las fosas de la excavación. (LA PRENSA/ HOY/H. SALAZAR)
Aseguran que osamenta pertenece a Tomasa
Familiares de desaparecidas dicen que un diente en el maxilar de la osamenta y ropa es suficiente
Supuesto victimario rezaba y pedía que volvieran
Marvin Cuadra Suazo
sucesos@laprensa.com.ni
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Lágrimas de cocodrilo

Ángela Mairena, madre y abuela de las víctimas, dijo que su yerno Pablo Mendoza Neyra muchas veces sacó foto de Tomasa, le ponía una veladora y un vaso de agua y lloraba. Decía que le pedía a Dios que regresara “La Gorda”. “A veces ponía una colchoneta sobre el sumidero, y se dormía”, dijo la suegra.

La falta de un diente en el maxilar superior de la osamenta sacada del sumidero del hospedaje Happy Happy más la ropa de cama, es suficiente para afirmar que las osamentas son de Tomasa Tenorio Mairena, de 27 años y su niña Melissa de los Ángeles, de 11 años, dijo ayer la familia, mientras permanecían sentados a la entrada del hospedaje de la fallecida.

Ángela Mairena, madre de la víctima y sus otros hijos dijeron que confían en el trabajo policial para que pronto den con el criminal.

“Aunque tengo 53 años, me siento como de más de cien años por toda esta situación y no niego que me he tomado mis cervecitas para soportar todo esto”, dijo Ángela Mairena, apoyada por sus hijos y nueras.

Francisco Mairena, hermano y tío respectivamente de las fallecidas, hizo referencia que con su padre fueron a una clínica en el barrio 3-80 a confirmar si su hermana había llegado a pasar consulta.

Tenorio afirma que la doctora ratificó que sí llegó y fue la niña a la que chequearon y resultó que era portadora de una enfermedad venérea.

El pariente considera que cuando su hermana regresó a casa discutió con Pablo Alberto y quizás en horas de la noche continuó la disputa y por eso fue que la agredió esa noche.

Explicó Francisco, que las hijas de Tomasa dormían en un cuarto contiguo pero se enllavaba por dentro del cuarto de la pareja.

“Quizás por eso, la niña pedía auxilio y gritaba dejá a mi mamá, no le hagás daño, cuando oyó que la golpeaba”, dijo el familiar.

Otro detalle que da la familia, es que Damaris, cuñada de la desaparecida, vive contiguo a ese local, sólo una pared delgada los separa y cuando anduvieron buscando a las desaparecidas, ella había dicho que la noche anterior escuchó violencia donde la Tomasa y que la menor pedía que dejara a la mamá.

Damaris, nuera de Ángela, en ningún momento ha visitado la casa de la familia doliente y estos aseguran que ella también había referido que la noche anterior a la desaparición, en el hospedaje se escuchó como que alguien preparaba alguna mezcla con arena.

“Cuando reciban las osamentas harán un culto en San Rafael del Sur y las sepultarán allá, junto a su abuela”, dijeron los hermanos Tenorio.

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