QUITO .- El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, festejó hoy su primer año en el poder con una multitudinaria concentración de simpatizantes en la ciudad portuaria de Guayaquil, que es el reducto de la oposición.
Correa, que el próximo 24 de enero afrontará en esa misma ciudad una marcha de la oposición organizada por el alcalde guayaquileño, el socialcristiano Jaime Nebot, reunió hoy en la céntrica avenida "9 de Octubre" a miles de simpatizantes de todo el país.
El jefe del Estado, nacido en Guayaquil, dio muestras de su poder de convocatoria en el primer asalto de la contienda política que libra desde el inicio de su mandato con Nebot, la cabeza visible de la oposición al Gobierno.
"Aquí está la patria entera", expresó un emocionado Correa, que desde una tarima encabezó la concentración y criticó a ciertos empresarios guayaquileños que habían previsto colocar banderas negras en varios edificios, en señal de "luto" político y en contra de la movilización oficialista.
"Nosotros no somos sufridores, no venimos a vestirnos de luto, venimos a celebrar, venimos a rendir culto a la esperanza, a la alegría, a la unidad nacional", remarcó.
El mandatario calificó a sus opositores de "soberbios", porque criticaron la presencia de personas de otros rincones del país en la concentración oficialista, supuestamente "pagadas" por el Ejecutivo.
CORREA: “NADA QUE CELEBAR, DICEN OPOSITORES”
Los opositores dijeron "que Guayaquil no tenía nada que celebrar", recordó Correa y subrayó que ahora, en una calle céntrica de esa urbe porteña, "Ecuador entero" festeja el primer aniversario de la "revolución ciudadana".
Asimismo, señaló que en Guayaquil "han estado enquistadas mafias, que nos han dominado por tanto tiempo" y agregó que sólo "el Partido Social Cristiano no tiene nada que celebrar".
"Celebramos un año de la revolución ciudadana, un año hermoso, lleno de éxitos", apuntó Correa, que asumió el poder el 15 de enero de 2007, para un periodo de cuatro años.
"La lucha recién comienza, el 2008 será más difícil", advirtió el gobernante, vitoreado por la multitud que le alentaba al grito de: "Guayaquil con Correa".
"Quién se cree ese cuento" de que Correa ha perjudicado al cabildo guayaquileño, se preguntó y agregó: "¡Cómo voy a ser enemigo de mi ciudad!".
Pese a sus diferencias con Nebot, aseguró que le parecía una "hasta un tipo simpático" que ha hecho una buena obra en esa ciudad.
No obstante, insistió en que es "enemigo del Partido Social Cristiano (que lidera Nebot)", porque no le gusta la corrupción ni los abusos.
Sobre la marcha convocada para el 24 de enero, dijo que sus opositores "no van a asustar a nadie", aunque advirtió que lucharán para que sus privilegios no se terminen "tan fácilmente".
Un año después de fijar las bases de la "revolución ciudadana", Correa comentó que en 2008, "junto a la Asamblea Nacional Constituyente", controlada por el oficialismo, van "a acabar, de una vez por todas, con estas estructuras caducas" del pasado.
"Estamos presenciando el entierro de la partidocracia (los viejos partidos tradicionales de derechas), el entierro de las mafias, el entierro de las elite corruptas", añadió Correa, que vaticinó una nueva victoria electoral en el referendo que se celebrará para aprobar la nueva Carta Magna que elabora la Asamblea Constituyente.
El jefe de Estado ya venció el 15 de abril de 2007 a la oposición en el plebiscito para instaurar la Constituyente, así como en la elección de asambleístas, el pasado 30 de septiembre, cuando su movimiento político, Alianza País, logró 80 de los 130 escaños.
Correa aprovechó la tarima para volver a arremeter contra ciertos medios de comunicación opuestos a su gestión que, dijo, han tratado de crear una supuesta pugna entre él y el jefe de la Constituyente, su correligionario Alberto Acosta.
"No nos van a dividir, no pierdan el tiempo, junto a la Asamblea cambiaremos este sistema perverso", aseguró Correa ante los miles de simpatizantes, que tras el discurso permanecieron en la concentración para disfrutar de un festival artístico.