Considerado firme candidato al Oscar 2008 por su papel de asesino en la cinta No es País para Viejos, de los hermanos Ethan y Joel Cohen, Javier Bardem, de 38 años, es, indiscutiblemente, el actor español furiosamente de moda que acapara todas las portadas estos días en su país.
Dos días después de ser galardonado con el Globo de Oro de la Asociación de la Prensa Extranjera en Hollywood, para muchos antesala de los Oscar, y en vísperas del anuncio de las candidaturas a las estatuillas doradas, Javier Bardem es el máximo favorito para hacerse con el premio Bafta, que concede anualmente la Academia Británica de Cine.
En la franja de actor de reparto, lo obtendría por su papel de cruel asesino en No Country for Old Men (No es País para Viejos) durante una gala en la Royal Opera House de Londres el próximo 10 de febrero, dos semanas antes que los Oscar.
En este caso, integra un quinteto de candidatos del que sale siendo el favorito: Bardem compite con su compañero de reparto en el filme de los Coen, Tommy Lee Jones, pero también con Paul Dano, (Pozos de Ambición); Tom Wilkinson, (Michael Clayton); y con Philip Seymour Hoffman (La Guerra de Charlie Wilson).
SU PAPEL ESTELAR
Bardem, en la película de los hermanos Coen, representa el papel de Anton Chigurh, un asesino sicópata, inquietante, despiadado, que incomoda en su butaca al espectador con sólo aparecer en pantalla.
El característico rostro duro y como hecho a golpes del gran actor español, le otorga mayor tinte de morbosidad y desempeña el papel con auténtica maestría, asesorado como siempre por el maestro argentino de actores en Madrid, Juan Carlos Coraza.
A punto de cumplir 39 años, también está por conseguir el premio del Sindicato de Actores, al que está nominado.
COMBINACIÓN MATADORA: RUDEZA Y SENSIBILIDAD
Bardem, que podría definirse como un antigalán por excelencia, por su sencillez y bonhomía, combina perfectamente esos dotes que tanto agrada a las mujeres: rudeza y sensibilidad. Y para mayor atractivo, ni los focos, ni las estatuillas, ni Hollywood mismo lo han encandilado ni enceguecido, y sigue manteniendo la misma sencillez y humildad que lo ha convertido, ante la opinión pública y escrita española, en un “buen tipo”, en un “tipo macanudo”, como diría el profesor Coraza, su mejor conocedor.
El director mexicano Alejando González Iñárritu también se fijó en el fenómeno Bardem, y muy probablemente lo designará protagonista principal de su próxima película que rodará en Barcelona en mayo.
Al presentar su filme, Mike Newell, director de El Amor en Tiempos del Cólera, no dudó en calificar días pasados a Javier Bardem como “uno de los cuatro o cinco mejores actores del mundo”.
Pero el actor de gesto adusto, de movimientos rudos y duro rostro, también ocupó portadas por su unión, en pantalla y fuera de ella, con otra de las rutilantes estrellas españolas: nada menos que con Penélope Cruz, compañera de reparto en la película que Woody Allen rodó durante 2007 en España.