Nicaragua y el resto de países de Centroamérica culminaron esta semana un curso de manejo de desastres que dejará a la región mejor preparada ante una catástrofe de origen natural o causada por el hombre.
Centroamérica es una de las zonas más amenazadas y vulnerables del continente americano debido a su posición geográfica y la pobreza, por lo que cualquier ciclón, tsunami, terremoto, inundación o epidemia puede ocasionar una tragedia.
Para tener una mejor preparación y reacción frente a estos eventos, un grupo de especialistas de diferentes nacionalidades de la Universidad de Fordham, de Nueva York, viajó hasta Managua, con el objetivo de preparar a los especialistas de Centroamérica, Belice, Panamá, Bahamas, Venezuela y República Dominicana en el manejo de desastres.
El coronel Mario Perezcassar, jefe de la Defensa Civil del Ejército de Nicaragua, dijo que la preparación es un eje fundamental en la gestión del riesgo, ya que va de la mano de la reconstrucción, en este caso, de los daños ocasionados por el huracán Félix en septiembre de 2007.
Por Nicaragua asistieron diez técnicos y 15 líderes comunitarios, quienes tienen la misión de multiplicar lo aprendido en sus instituciones y localidades.
Perezcassar reconoció que para la Defensa Civil es difícil cubrir los 153 municipios del país, con sus 7,000 localidades, 15 departamentos y dos regiones especiales, principalmente por la falta de recursos económicos.
Juana Argeñal, titular del Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales (Marena), afirmó que la metodología del curso, que duró toda la semana, fue interactiva y dinámica, para facilitar la reproducción de lo aprendido.
“El curso va a contribuir para que demos respuestas más óptimas en materia de prevención, de administración durante los fenómenos y evaluación de los daños, saber cómo vamos a generar alertas tempranas y el desencadenamiento de todos los planes de contingencia para proteger vidas”, comentó Argeñal.
El reto inmediato es, según la ministra, impulsar la educación ambiental en todos los sectores, ya que esto influye directamente en los resultados de un desastre, como en casos de un huracán, cuya fuerza es contrarrestada por los bosques.
Para Perezcassar, la preparación es tan importante que ni siquiera Nicaragua debe “dormirse”, a pesar de ser uno de los países que más ha avanzado en el campo de la prevención.