La Policía Nacional reconoció ayer que desde el 7 de agosto del 2005 fueron reportadas como desaparecidas, Tomasa Tenorio Mairena y su hija Melissa Salgado Tenorio. Casi dos años y medio después, se presume que las osamentas halladas en un sumidero de 8 metros de profundidad, en el motel Happy Happy, ubicado en el Mercado Israel Lewites, podrían corresponder a los cuerpos de madre e hija.
El Instituto de Medicina Legal, que aún profundiza sus investigaciones, confirmó que las osamentas corresponden a una mujer de 27 años y a una niña de unos 12, que podrían ser las de los cuerpos de madre e hija.
En la parte derecha del cráneo de niña, se aprecia un impacto, según el subdirector del Instituto de Medicina Legal, doctor Julio Espinoza, producto de un golpe provocado con un objeto contuso-cortante, que bien pudo ser el mango de un machete.
Espinoza explicó que además de ropa de vestir y un reloj de pulsera que estaba en la osamenta correspondiente a la menor, también encontraron en el sumidero tres machetes. “Recordemos que el machete tiene una parte filosa y otra contundente-contusa, que la tenemos en el mango que pudo haber provocado la acción en este caso”, dijo Espinoza.
El funcionario indicó que en ambos casos, las muertes de las dos personas pudieron haber sido provocadas por golpes. “Hay evidencias de que fue una muerte homicida”, adelantó.
Espinoza destacó el trabajo realizado por Antropología Forense, que permitirá seguir profundizando en el caso y establecer un dictamen final al respecto.
TRÁMITE DE DESAPARECIDAS
El comisionado Yuri Valle, jefe del Distrito Tres de la Policía, informó ayer en conferencia de prensa que aún esperaban los resultados del forense, dijo que en ese momento la denuncia la presentó la madre de Tenorio Mairena, Ángela Concepción Mairena Arce, y esa delegación les dio el trámite de desaparecidas”, explicó Valle.
Pero manifestó que la búsqueda en el sumidero fue parte del seguimiento que hicieron a la denuncia presentada desde hace más de dos años.
“Este hecho está siendo relacionado con la desaparición de la señora Tomasa Tenorio Mairena, de 27 años y de su hija Melissa de los Ángeles Salgado Tenorio, de 11 años, las que habitaban en el mismo lugar del hallazgo, denuncia que fue interpuesta el 7 de agosto del 2005, por la mamá de la desaparecida, de nombre Ángela Concepción Mairena Arce.
El jefe policial refirió que recién presentada la denuncia realizaron otras acciones de búsqueda.
“Inclusive, fueron ubicadas fotografías de las personas desaparecidas en lugares públicos, mercados; en las Comisarías se circularon las fotografías y se hicieron todas las diligencias”, manifestó Valle.
No obstante, Valle reconoció que quedaron algunas cosas pendientes que son a las que han dado seguimiento, una de estas según dijo, son las declaraciones e informaciones “que han estado saliendo por diferentes vías y es así que se logró llegar al punto en el que estamos”.
El comisionado Valle señaló que la inspección a los sumideros la realizaron después de haber recibido información que indicaba que los cuerpos podrían haber sido lanzado en ese lugar.
Y aunque la versión inicial de familiares allegados al cónyuge de Mairena, indicaba que en el sumidero podrían encontrarse los restos de tres cuerpos, poco a poco las investigaciones han ido tomando otro rumbo, después que los parientes de madre e hija reclaman a la Policía la ubicación del ex cónyuge de la mujer, Pablo Mendoza Neyra.
Hasta ayer el comisionado Valle, que fue muy poco lo que adelantó de las investigaciones realizadas hasta ahora, no pudo confirmar versiones de familiares que indican que presuntamente Tenorio Mairena era víctima de violencia intrafamiliar.
“Estamos buscando toda la información, recuerden que este caso es desde el 2005, ahorita lo que hay es una información de desaparecida, que es lo que tenemos a mano”, dijo el comisionado Valle.
“La Policía no hizo nada, porque como Policía inmediatamente tiene que detener al compañero que vivía con ella, que amaneció con ella; es el que están diciendo que se perdió, tenían que detenerlo para meterlo en investigación, y ellos no hicieron nada y ellos se quedaron así”, sostuvo Francisco Tenorio Mairena, hermano de Tomasa Tenorio Mairena.
Francisco Tenorio Romero y Francisco Tenorio Mairena, padre y hermano de la desaparecida, respectivamente, aseguraron que cuando la madre de una de las víctimas llegaba de visita, esta le comentaba que habían sido golpeadas por Mendoza.
Tenorio Mairena asegura que de eso existe denuncia en el Distrito Tres de la Policía, sin que las autoridades hubiesen adoptado medidas al respecto.
“Busquen los expedientes donde mi hermana lo denunciaba, allí hay denuncias en la Tres, una vez vino aquí una camioneta a traerlo, de la Policía, lo amarraron allí y lo montaron, en lo que los policías se movieron, él se soltó y se escapó, ni la Policía lo pudo agarrar”, sostuvo el hermano de Tomasa Tenorio.
Según el hermano y tío de las víctimas, Mendoza era soldado del Ejército. Y en una ocasión “el mismo Ejército lo sacó aquí enchachado (esposado) de los pies y enchachado de las manos, porque ni el mismo Ejército lo aguantaba”.
La familia de Mairena es oriunda de Masachapa, pero esta habitaba desde hace varios años en Managua, y para sobrevivir arrendaba el local donde montó el motel Happy Happy, por el cual pagaba 200 dólares.
Para padre e hijo, Mendoza es el principal sospechoso de la desaparición y posterior muerte de la madre junto a su hija.
Aseguran que fueron unas vecinas y una pariente de Mendoza las que dieron las pistas a la Policía para que indagara en el sumidero.
Según los vecinos, la noche previa a la desaparición escucharon los gritos de auxilio que lanzaba la niña, pues su padrastro las estaba golpeando a ambas.
SALIERON A LA CLÍNICA
El padre de Tomasa Tenorio Mairena asegura que dos días después de la desaparición, Mendoza llegó a Masachapa para alertarles de la pérdida de su cónyuge e hija.
Les afirmó que supuestamente ambas habían salido rumbo a una clínica, ubicada en el barrio 3-80. En la clínica les confirmaron que ambas pasaron consulta, pero un día antes de la desaparición.
“Que lo circulen, apareciendo él se resuelve todo, porque él fue el último que las vio y él fue el que dijo que se habían perdido”, sostuvo Tenorio Mairena.
El padre de Tenorio recuerda que casi de inmediato que conocieron de la pérdida de su hija y su nieta, empezó la búsqueda no sólo a través de los medios de comunicación del país, sino que viajó a Costa Rica para buscarla en parques y paradas de buses de la capital de esa nación.
“Después viene él y se desaparece como a los cinco meses sin dejar rastro. Ahora viene doña Nena y cuando mira este alboroto, viaja a León donde el papá de Pablo, que supuestamente allí estaba en León”, aseguró el hermano de Tenorio Mairena.
Magdalena Neyra, abuela de Mendoza, prefirió no referirse al tema, pues según dijo le ha hecho mucho daño a su salud.
Los parientes de Tenorio Mairena sostienen que Mendoza desapareció llevándose dinero que recogió producto del alquiler en el Happy Happy, y un televisor.