Los candidatos demócratas se atacaron el viernes con fuego cruzado en la víspera de las elecciones primarias de Nevada, un estado del Oeste castigado por la crisis de los préstamos hipotecarios que amenaza a Estados Unidos con una recesión.
Mientras el presidente George W. Bush anunciaba las grandes líneas de su plan de estímulo económico los demócratas favoritos, Hillary Clinton y Barack Obama, defendieron ante los electores sus propias ideas, a la vez que sus equipos se asestaban los golpes más duros de la campaña en la víspera de la asamblea de electores o “caucus” del sábado.
En el banco republicano, únicamente el ex gobernador de Massachusetts Mitt Romney se instaló en Nevada, confiando en su aura de hombre de negocios millonario, que le dio resultados el martes en Michigan, para sacar a los electores de la indecisión.
Romney dejó vía libre a sus principales adversarios Mike Huckabee y John McCain en Carolina del Sur, donde los republicanos tienen sus primarias este sábado (las demócratas serán el día 26).
Los hispanos, que representan una cuarta parte de la población de Nevada, despertaron el viernes con un spot de radio agresivamente anti-Clinton, difundido por un sindicato local.
“Hillary Clinton perdió toda vergüenza, no debería permitir a sus amigos atacar el derecho de nuestro pueblo de votar el sábado, es imperdonable, es una falta de respeto”, se escucha en español. Antes de exhortar a votar por Obama, “un presidente que nos respeta".
El spot fue denunciado por los equipos de campaña de Clinton y John Edwards, tercero en la competición demócrata.
El mensaje se refiere a un vano intento de aliados de Clinton de suprimir la autorización a los empleados de casino, mayoritariamente hispanos, de participar en los “caucus” desde su lugar de trabajo.
Este recrudecimiento de la campaña refleja la indecisión de la consulta, tercera etapa de la carrera a la investidura demócrata tras la victoria de Obama el 3 de enero en Iowa (centro) y la de Clinton en New Hampshire (noreste) el 8.
Barack Obama está abajo por 9 puntos (32 contra 41 por ciento de su Clinton; 14 por ciento Edwards) según un sondeo publicado el viernes por el periódico Las Vegas Review, a pesar del apoyo de dos potentes sindicatos hoteleros.
El ex senador John Edwards, que la semana pasada pareció hacer frente común con Obama, le reprochó vivamente el haber dejado difundir el spot radiofónico.
Concretamente, Edwards reprochó a Obama haber elogiado el llamamiento “al optimismo” y al “dinamismo” que hizo en su momento el republicano Ronald Reagan. “Me da miedo que haya puesto a Ronald Reagan como ejemplo”, destacó Edwards, acusando al difunto presidente de favorecer a los más ricos en detrimento de los más modestos.
La economía de Nevada se apoya fuertemente en los casinos de Las Vegas, pero este estado en plena explosión demográfica también está profundamente tocado por la crisis de los préstamos hipotecarios “subprime”.
Clinton y Obama criticaron el plan de estímulo económico de más de 140,000 millones de dólares anunciado por Bush, juzgándolo insuficiente para los más modestos y los más viejos.