Bobby Fischer, el excéntrico y huraño genio del ajedrez que se erigió en un héroe de la Guerra Fría al destronar al campeón mundial soviético Boris Spassky en 1972 y que después renunció a su ciudadanía estadounidense, falleció, informaron allegados. Tenía 64 años.
Fischer murió el jueves de insuficiencia renal, después de una prolongada enfermedad, dijo su vocero, Gardar Sverrisson.
Nacido en Chicago y criado en Brooklyn, Nueva York, Fischer enfrentó cargos penales en Estados Unidos por jugar una serie de ajedrez en 1992 con Spassky en Yugoslavia, en desafío de sanciones internacionales impuestas a ese país. En el 2005 se trasladó a Islandia, una nación apasionada por el ajedrez y que fue escenario de su mayor triunfo.
Como campeón, utilizó sus excentricidades para sacar de quicio a sus adversarios, pero su reputación como genio del ajedrez fue empañada, a ojos de muchos, por sus rarezas.
“El ajedrez es una guerra sobre un tablero”, dijo alguna vez. “El objeto es aplastar la mente del otro”.
Garry Kasparov, el ex campeón mundial de Rusia, dijo que el ascenso de Fischer en el ajedrez mundial en la década del sesenta y su promoción del juego en el mundo fue “un avance revolucionario” para el ajedrez.
“La tragedia es que nos dejó demasiado pronto, y que su vida extravagante y declaraciones escandalosas no contribuyeron a la popularidad del ajedrez”, dijo Kasparov a la AP.
Fischer perdió en 1975 el título que le había arrebatado a Spassky tres años antes, al negarse a defenderlo ante el soviético Anatoly Karpov. Se retiró del ajedrez competitivo y se le perdió de vista, emergiendo ocasionalmente para formular declaraciones erráticas y a menudo antisemitas, aunque su madre era judía.
Kirsan Ilyumzhinov, presidente de la Federación Mundial de Ajedrez, calificó a Fischer como “un fenómeno y una época en la historia del ajedrez, y un gigante intelectual que yo colocaría cerca de Newton y Einstein”.
Spassky, en su hogar en Francia, se limitó a decir: “Lo siento mucho, pero Bobby Fischer ha muerto. Adiós”.
Campeón de Estados Unidos a los 14 años y gran maestro a los 15, Fischer destronó a Spassky en 1972 en Reikiavic, Islandia, para erigirse como el primer campeón mundial reconocido oficialmente nacido en Estados Unidos.
La serie, disputada en lo más arduo de la Guerra Fría, asumió dimensiones míticas como un choque alegórico entre las dos superpotencias del mundo.
Fischer jugó —y ganó— una serie de exhibición contra Spassky en la isla de Sveti Stefan, Yugoslavia, en violación de las sanciones impuestas por EE.UU. para castigar al entonces presidente Slobodan Milosevic.
En julio del 2004, Fischer fue arrestado en el aeropuerto Narita de Japón por intentar viajar con un pasaporte estadounidense revocado y fue amenazado con la extradición a Estados Unidos para enfrentar la acusación de haber violado las sanciones a Yugoslavia.
Pasó nueve meses en custodia hasta que la disputa se resolvió cuando Islandia le concedió la ciudadanía. Entonces se trasladó a este país junto con su compañera, la ajedrecista Miyoko Watai, que le sobrevive.
En sus últimos años, Fischer denunció a las autoridades del ajedrez mundial afirmando que los resultados de muchas series de alto nivel se decidían de antemano.
En cambio, propuso un ajedrez aleatorio, en el que la colocación de las piezas se sortea al comienzo de cada partida, en un intento por revigorizar el juego.