La historia del beisbol nicaragüense es tan rica en figuras y anécdotas, que aún sin bibliografía deportiva los fanáticos logran identificar a varias de las más antiguas y representativas estrellas del juego.
Sin embargo, no era justo seguir contando la historia informalmente, de la manera que cada uno la vivió o escuchó de ella, desvariándola porque con el paso del tiempo se va perdiendo el recuerdo exacto.
Para suerte de esta generación y las siguientes, la tradición del beisbol en Nicaragua ha sido recogida, investigada y confirmada por Jorge Eduardo Arellano, quien la mañana de ayer en el Salón de la Fama del Estadio Nacional presentó el libro El Beisbol en Nicaragua (1889-1948).
“He aquí, pues, los ‘early years’, o primeros 60 años de nuestro beisbol: desde su inicio en Bluefields hasta la celebración de la décima Serie Mundial de Beisbol Amateur e inauguración de este ‘coloso de concreto’ en 1948, hace también 60 años, que estudio en nueve innings o capítulos, precedidos de una extensa introducción”, dijo Arellano en su discurso.
Jorge Eduardo es casualmente el sobrino nieto de David Arellano, nada menos que el ganador del primer juego en la región del Pacífico de Nicaragua, el 24 de julio de 1891 y primer nica que jugó en el beisbol universitario de Estados Unidos y le lanzó a un equipo de Grandes Ligas, los Gigantes, en un partido de exhibición.
Siguiendo las huellas de su antepasado, ahora le toca a Jorge Eduardo hacer historia con este libro.