Un nuevo puente, que uniría a dos municipios de Chinandega, está por construirse. La obra vendría a sustituir a la vieja infraestructura que en 1959 construyera el Plantel de Carreteras, bajo la responsabilidad de Anselmo Rivas, para unir a Corinto con Chinandega.
Algunos habitantes del sector dijeron que desde junio del año pasado se removió lo que sería la cabecera del moderno puente.
El alcalde de El Realejo, Rafael Blanco, comentó que su municipio está en franca negociación con los sectores institucionales para promover el puerto histórico.
El puente de Pasocaballos será un atractivo más en la zona, pues la vieja infraestructura pasaría a ser un sitio donde los turistas nacionales y extranjeros tomen sol, disfruten de atardeceres o amaneceres.
LA OBRA
El Ministerio de Transporte e Infraestructura (MTI) concedió a la empresa Astaldi la construcción del nuevo puente, ya que el viejo formará parte de lo que sería prontamente una zona de negocios de comidas rápidas y de microempresas que ofrezcan paseos por la bahía.
“Será más sólido y fuerte. Será la vía internacional. El monto no lo conozco, pero ingresarán a la Alcaldía aproximadamente 150 mil córdobas, que corresponden al uno por ciento por impuestos”, dijo Blanco. Aún no se tiene claro qué papel jugará el paso por donde transita la carga pesada, pero se comentó que podría ser abierta para salvar los manglares de la localidad.
LA PRENSA intentó conocer más detalles de la obra de ingeniería, pero en el plantel Astaldi, ubicado sobre la carretera a Corinto, se nos dijo que el responsable no se encontraba.
PIDEN NEGOCIAR
Los trabajos que podrían demorar 18 meses, son ahora la principal preocupación de los propietarios de cuatro negocios, dedicados a la gastronomía en el sector turístico. Pilar Tellería Álvarez dijo que cuando se mejoró el servicio de agua potable en el Puerto de Corinto se bajaron las ventas porque las obras, que duraron seis meses, obstaculizaban el paso de los clientes.
COMERCIANTES SE QUEJAN Y EXPRESAN TEMORES
Una segunda afectación se originó cuando se construía la carretera que perjudicó nuevamente a los negociantes, que en su mayoría trabajan con fondos propios, incluyendo préstamos de la banca privada.
Tellería dijo que hay proyectos de mejoramiento que se han detenido en el caso de su restaurante Las Conchitas, porque no se puede hacer nada, sin que la obra del puente no haya sido finalizada.
“Dicen que cada pilar será martillado para que fortalezca el puente, quién podrá aguantar esos martillazos”, cuestionó la negociante, que tiene 25 años de estar asentada en esa localidad.