El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, juzgó como “extraordinario y mágico” su primer año en el poder y confió en que la nueva Constitución será aprobada en referendo, al presentar el martes su informe de gestión en un inusual acto del que se ausentaron los opositores.
Correa, quien vistió su acostumbrada camisa de cuello alto sin corbata, habló por casi tres horas ante la Asamblea Constituyente que controla el oficialismo y de la que fue expulsado un día antes el jefe opositor Álvaro Noboa, un magnate del banano, por negarse a declarar su patrimonio.
“Ha sido un año extraordinario, verdaderamente mágico como alguna vez lo mencioné, con gigantescos obstáculos, pero también con impresionantes éxitos”, afirmó Correa ante la Asamblea que cesó al Congreso de oposición asumiendo temporalmente la función legislativa.
“En la dura empresa que emprendimos (...) seguramente hemos cometido errores, muchos, no tengo ningún problema en pedir sinceramente disculpas por cualquier exceso”, sostuvo el jefe de Estado.
Las fuerzas adversas al Gobierno no asistieron al acto alegando que el mismo debía realizarse en el Parlamento, y en protesta por el que consideran un año nefasto para la democracia.
“Este es un desinforme lleno de mentiras (...) esperamos que por el bien del país y de Rafael Correa que cambie de actitud y de dirección”, afirmó a la AFP el asambleísta Gilmar Gutiérrez.
No obstante, el presidente alabó los triunfos electorales que le permitieron convocar y alzarse con el control de la Asamblea que elabora la vigésima Constitución, cuyo texto será sometido a referendo posiblemente en julio.
El mandatario, que gobierna con un apoyo superior al 50 por ciento según encuestas, promueve una serie de reformas para regular la economía, acabar con una década de inestabilidad política y habilitarse para un segundo período.
“En 2008 con la Asamblea se dará el cambio definitivo de sistema perverso que tanto daño nos ha causado. Los poderes de antaño en su desesperación harán lo posible por detener el cambio, por desprestigiar un gobierno honesto”, indicó.