La bola empezó su viaje mágico al plato a las seis de la tarde y esto hizo estallar la emoción de aquellos fanáticos al beisbol que llegaron al Estadio Nacional Denis Martínez a disfrutar de la más grande celebración del beisbol nacional: la Serie Final de la cuarta edición de la Liga Nicaragüense de Beisbol Profesional.
Y es que, desde antes de iniciar el partido, los momentos especiales empezaron a darse.
El lanzamiento de la primera bola estuvo engalanado por grandes de nuestro deporte.
En la loma se colocó el mejor lanzador nicaragüense hasta nuestros días, Denis Martínez, “El Presidente”, como le decían en las Ligas Mayores.
Al bate estuvo el campeón mundial José “Quiebra Jícara” Alfaro, en la receptoría Miguel Mendoza, designado como el narrador del año por la Asociación de Cronistas Deportivos de Nicaragua (ACDN) y detrás de él, Nemesio Porras, ex primera base del Bóer y de la Selección Nacional de beisbol.
El momento de la fotografía se dio. Alfaro movía el bate y decía que le iba a dar a la bola, pero Denis demostró que aún tiene potencia en el brazo y dejó ir al plato una bola que dejó paralizado al Campeón y un poco al receptor Mendoza.
Pero la fiesta apenas iniciaba. Desde el primer inning, los fanáticos del Bóer mostraron su respaldo al equipo capitalino y empezaron a vitorear a los Indios.
Desde el más joven hasta el de mayor edad, hombre y mujer, fundía sus gritos junto a los de los demás, en un canto que levantaba cada vez más a los peloteros de los Indios.
Cada incidencia en el juego era disfrutada por quienes tenían la oportunidad de estar en aquel lugar.
El corazón de aquellos verdaderos amantes del beisbol seguro latía a un ritmo superior a lo normal cuando se daba una jugada brillante, cuando se conectaban batazos potentes y se anotaban carreras.
Y es que este partido fue digno de una final, puesto que fue una batalla continua entre dos grandes conjuntos, que le ofrecieron a sus fanáticos un duelo para el recuerdo.