En Europa, particularmente, hubo mucha expectativa por la realización de la renombrada carrera automovilística que, en este año, debía cumplirse incluso con un tramo mayor al acostumbrado, ya que se aumentó mil trescientos kilómetros más de recorrido, lo que daba un total de seis mil kilómetros, entre Portugal, Marruecos, Mauritania y Senegal.
Este renombrado evento deportivo no es nada común, en razón de que quienes participan deben sortear todo tipo de peligros, desde atravesar zonas inhóspitas, como son las de Sahara, hasta enfrentar mortales riesgos, como los que acaban de ser descubiertos.
El 5 de enero debió dar comienzo, para finalizar el 20 de este mismo mes, con la asistencia de dos mil personas, aproximadamente, entre corredores, familiares, grupos de apoyo, prensa y turistas, atraídos por el imantismo de los exóticos países. Sobre todo para el África que producía ingentes cantidades de ingresos monetarios, a más de la promoción de alcance mundial.
Cuando todo estaba listo para que se inicie, el rato menos pensado se suspendió, por primera vez en la historia. ¿La razón? Los riesgos que implica Al Qaeda que, en este caso específico, días antes había asesinado a cuatro turistas franceses en Mauritania y proferido amenazas a los intereses de la nación gala en el Magreb (Marruecos).
Ya no se llevará a cabo, en este año, lo que fue acontecimiento de repercusión ecuménica. En Lisboa estaban listos a dar la señal de partida, lastimosamente la gravitación terrorista atentó también contra el deporte de máxima aventura.
Este suceso debe merecer el objetivo análisis, para que se entienda la magnitud de la presencia del terrorismo, que no respeta fronteras de ninguna índole, singularmente del que proviene del fundamentalismo islámico y de su máximo cabecilla, el execrable multimillonario saudita, que vive en las cavernas, Osama Bin Laden. La red de ese facineroso es de alcance universal, por cuanto entrenó en Afganistán, en la era de los talibanes, a cien mil terroristas que se hallan distribuidos a lo largo y ancho del orbe, habiéndose incluido a Latinoamérica y el Caribe en tan macabros planes contra Occidente.
No existe país que se halle libre de la asechanza del terrorismo, por ello la convergencia de planes y programas, así como la recíproca solidaridad entre los gobiernos, es algo que se impone, a nivel transnacional, debido a que en estas dimensiones actúa tan cobarde práctica en contra de la humanidad. El rally, que no se efectuó, es nueva evidencia de lo que constituye el mayor riesgo para la paz del planeta.