El Gobierno de Nicaragua tuvo un año deficiente en gestión ambiental en 2007, por lo que entra a un 2008 con más necesidades que problemas resueltos, según las conclusiones de un análisis realizado por el Club de Jóvenes Ambientalistas.
El Club brindó una conferencia de prensa en la que presentó su análisis en el que alabó algunos avances en normativas y legislación ambiental, pero que también mostró conclusiones que prácticamente repruebas la gestión del Gobierno sobre el medio ambiente.
Entre estas destaca que “se hace urgente” ajustar la política ambiental al contexto que vive Nicaragua, para mejorar la calidad de vida de la población.
Asimismo, indica que en 2008 se necesitará modificar los criterios de trabajo en torno al medio ambiente, a través de una mejor regulación.
Además, el Club resaltó la necesidad de “facilitar la participación de la ciudadanía desde los territorios”, además de dar “un fuerte impulso al fomento y la educación”.
También destaca que “la acción reguladora debe ser combinada con un fuerte trabajo educacional, divulgativo”.
LAS NECESIDADES
Las conclusiones incluyen necesidades de carácter internacional.
Los miembros del Club declinaron valorar el trabajo de su antiguo secretario general, Raomir Manzanares, quien ocupó esa misma posición en el Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena).
Sin embargo, sus conclusiones pueden atribuirse en parte a Manzanares, quien incidió firmemente en las políticas del Marena durante los diez meses que duró en el Gobierno.
Rafael Estrada, director de Gestión Ciudadana Ambiental del Club, manifestó que la organización prefiere creer que las deficiencias se debieron al proceso de transición, que en este caso, se extendió de tres a doce meses, aunque esto incluye un repentino cambio de Ministra sufrido en el Marena.
Para el 2008 el Gobierno destinó 204 millones de córdobas para el Marena, por debajo de los 234 millones que le otorgó en 2007, que de por sí era inferior a los 258 millones que destinó el gobierno liberal en 2006.