Un dirigente tribal suní aseguró que el dirigente de Al Qaeda Walid Yudair y otros 20 miembros de esta organización terrorista murieron en el bombardeo lanzado el pasado jueves, por la aviación de EE.UU. al sur de Bagdad, y sobre el que todavía no hay cifras oficiales.
Mustafá Al Yaburi, dirigente de los Consejos de Salvación —milicias suníes que se han unido al Gobierno iraquí en la lucha contra Al Qaeda—, dijo que en el bombardeo, en el que se emplearon más de 18 toneladas de bombas, se habían destruido las rutas de abastecimiento, las posiciones y los refugios de Al Qaeda en la zona de Arab Jabour, al sur de Bagdad.
Por su parte, el Consejo de los Ulemas, máximo órgano suní de Irak, también se ha pronunciado sobre este ataque contra supuestos refugios de Al Qaeda, y lo calificó de “crimen espantoso”.
Según un comunicado de esta organización, el bombardeo tuvo como blanco zonas residenciales y no instalaciones de Al Qaeda.
La nota denuncia, asimismo, que decenas de civiles murieron o resultaron heridos en el ataque, aunque no da ninguna cifra.
Un dirigente militar iraquí afirmó horas antes que el ataque de ayer sobre posiciones de Al Qaeda había destruido los “cinturones defensivos” de esta organización, lo que permitirá a las tropas estadounidenses penetrar en áreas al sur de Bagdad a las que antes no podían acceder.
Por otra parte, el Ejército estadounidense ha anunciado la muerte de dos supuestos terroristas y la detención de otros once en varias operaciones lanzadas entre ayer y hoy.
MILLONES DE DESPLAZADOS
Más de dos millones de iraquíes viven desplazados en su propio país y expuestos cada día a más pobreza y violencia, así como a una gran precariedad en las condiciones sanitarias, anunció en Ginebra la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).
En 2007 se redujo el número de iraquíes que huyeron de sus hogares, pero esto se debe al hecho de que las zonas multiétnicas de antaño se encuentran ahora bajo control de un grupo étnico o religioso, según la OIM.
“En otras palabras, hay cada vez menos gente que expulsar”, explicó la agencia intergubernamental en un informe.
Algunas familias regresaron a sus casas, pero la inmensa mayoría de aquellos que huyeron de Bagdad tras el atentado contra la mezquita de Samara en febrero de 2006 siguen desplazados y viven en condiciones precarias, añade. Las autoridades conceden una ayuda de un millón de dinares (800 dólares) a aquellos que regresen a sus casas.