El Bóer se alista hoy, para darle el toque final a una actuación de ribetes históricos.
Va al último partido de la campaña regular, pero con su mente puesta en los duelos por el campeonato, que inician el próximo martes.
Este es un equipo al que sólo le falta el título, porque su superioridad ha quedado enteramente demostrada. Y está cerrando como un club que atraviesa por un excepcional período de confianza. Luce firme.
Pero como en el beisbol no existe nada garantizado, nadie puede dar por un hecho que ganará el torneo, aun cuando su favoritismo no está en discusión.
Sin embargo, este equipo ha sido un ejemplo. En primer lugar, es un conjunto bien pensado, con un perfil definido y correctamente administrado dentro y fuera del terreno de juego.
La solidez de su estructura y su compromiso con el deseo de ganar, han sido su gran soporte, pero es su vigor competitivo el principal rasgo de identidad.
Estuve entre quienes dudaron de su profundidad tras observarlo al inicio, pero, poco a poco, este plantel no sólo se dedicó a desvanecer escepticismos, sino que se ocupó de manifestar una superioridad constante sobre sus oponentes.
Su directiva ha mostrado un sentido profesional. Ha manejado al equipo como un negocio y le ha creado a sus jugadores las condiciones esenciales en medio de las limitaciones del país.
Lourdes Gourriel ha sido excelente mezclando tanta diversidad en el equipo y motivando a sus jugadores a halar todos en la misma dirección. Les ha enseñado a ganar y a jamás bajar los brazos.
Esto ha dejado como resultado un equipo que ha impuesto récord en victorias, con un pitcheo sólido, una defensa hermética y un bateo bien escalonado.
Hoy, la entrada es gratis al Estadio Denis Martínez y se invitó a embajadores en cuyos países se juega beisbol. Es una buena forma de decirle adiós a la campaña, mientras se alista el armamento para la gran final.