El presidente Daniel Ortega emitió ayer un duro discurso en contra de la Policía Nacional, al decir que algunos de sus agentes han “caído en las garras de la descomposición” del capitalismo salvaje.
Ortega, quien ayer entregó su informe anual al presidente del parlamento, el sandinista René Núñez, agregó que no está satisfecho con la seguridad que existe en Nicaragua, a pesar de que este es el país más seguro de la región.
“Independientemente de sus valores como revolucionarios que tenían, sus valores como luchadores, (algunos policías) empezaron a caer en las garras de la descomposición del capitalismo salvaje, como decía (el Papa) Juan Pablo II, y entonces (Aminta Granera) los ha tenido que sancionar y expulsar, ha tenido que depurar a la Policía”, indicó Ortega.
El mandatario nicaragüense comentó que debe admitirse que entre 1990 y 2007 “el capitalismo salvaje”, impulsado por los gobiernos de turno, promovió la “descomposición por todos lados”, incluyendo a la Policía Nacional y al Ejército de Nicaragua, “de orígenes revolucionarios”.
“Esta es una Policía y un Ejército que surgieron de una revolución, con una gran mística, pero en estos 16 años de neoliberalismo, de capitalismo salvaje como llamaba Su Santidad Juan Pablo II, ha venido la descomposición por todos lados, tenemos que admitirlo y hemos visto cómo Aminta al frente de la Policía ha sancionado y expulsado a los hermanos policías”, añadió Ortega.
HAY MENOS SEGURIDAD
Ortega sostuvo que los niveles de seguridad en Nicaragua han decaído.
“Era la Policía más segura de Centroamérica, pero con una distancia de mil a uno de 1979 a 1990; y de 1990 al 2006 ya fue Nicaragua el país más seguro de Centroamérica, pero ya no con una distancia de mil a uno, sino con una distancia de uno a siete, de uno a ocho”, manifestó Ortega.
La jefa de la Policía Nacional, Aminta Granera, no brindó declaraciones a los medios de comunicación, pero durante el discurso de Ortega mantuvo una seria expresión.
“Seguimos siendo (el país más seguro), pero ya no podemos estar satisfechos de la seguridad que tenemos, porque a diario vemos los crímenes”, continuó Ortega.
“Nuestro deber es volver a instalar una Policía con una ética, con una moral, con una capacidad y con recursos, porque estas instituciones, el Ejército y la Policía, sin recursos, sencillamente quedan muy limitados para su trabajo”, señaló Ortega.
LA DEA “ES PELIGROSA”
Por otro lado, Ortega criticó una vez más el trabajo de “la peligrosa” Agencia Estadounidense Antidrogas (DEA) con la Policía Nacional.
“Si uno se descuida, la DEA se te toma el país y ellos hacen tantas maniobras y hay tanta corrupción en la DEA, que con el pretexto de combatir la droga hacen juegos operativos y lo que hacen es estar descomponiendo y corrompiendo a la gente”, adujo Ortega.
El mandatario ordenó que sea el Ministerio de Hacienda y Crédito Público el que canalice la cooperación económica de la DEA, para luego entregársela a la Policía Nacional.
El embajador de Estados Unidos, Paul Trivelli, manifestó no entender “el problema” del presidente Ortega con la DEA, aunque aclaró que abordaría el tema con la Policía Nacional.