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Clara Rojas se abraza con su madre, Clara González, en el aeropuerto de Maiquetía, en Venezuela, tras ser liberada por las FARC junto a Consuelo González. (LA PRENSA/ AFP)
González y Rojas liberadas
Comunidad internacional saludadecisión de las FARC y les insta a liberar a Ingrid Betancourt
Clara Rojas ahora deberá reunirsecon su hijo Emmanuel, en Bogotá;familiares de rehenes esperanzados
CARACAS/ AFP
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Van por Betancourt

El Gobierno argentino seguirá trabajando para lograr la liberación de otros rehenes de la guerrilla colombiana de las FARC, en particular la de la colombo-francesa Ingrid Betancourt, dijo la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. “Ahora queremos ir por Ingrid y por el resto (de los rehenes), y ofrecer la mano tendida y solidaria de la Argentina”, dijo Fernández.

Clara Rojas y Consuelo González, las dos rehenes liberadas ayer en Colombia por las FARC, se reencontraron entre abrazos, besos y lágrimas con sus familiares más cercanos en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar, de Caracas.

Poco después, el presidente Hugo Chávez las recibió con honores militares debajo de dos grandes banderas de Colombia y Venezuela, en el Palacio Presidencial de Miraflores, donde fueron entonados los himnos de los dos países.

Al bajar del avión en el que llegaron desde la frontera con Colombia, Consuelo González, de 57 años, fue abrazada entre lágrimas por sus hijas Patricia y María Fernanda Perdomo, quienes la esperaban junto a su nieta de dos años, que no conocía.

Rojas, de 44, besó una y otra vez a su madre, Clara González, de 76, una anciana elegante que se desplazó hasta la escalerilla del avión con un andador.

La ex parlamentaria Consuelo González tomó en brazos a su nieta y dijo: “Esto es como volver a vivir. A veces pienso que es un sueño”.

Luego, las dos familias se abrazaron y besaron mutuamente.

Los familiares de González llevaban camisetas blancas con la inscripción en letras negras “Libertad para todos ya”.

Rojas, secuestrada en febrero de 2002 junto a su amiga y compañera de fórmula presidencial Ingrid Betancourt, debe buscar en Colombia a su hijo Emmanuel, de tres años y medio, del que fue separada cuando tenía 11 meses y que se encuentra en un albergue estatal en Bogotá.

Las dos mujeres, que lucían radiantes y en buena forma física, fueron liberadas en la selva del Guaviare, sureste de Colombia, por una patrulla de la FARC integrada por media docena de guerrilleros con uniformes camuflados.

Rojas y González fueron entregadas al ministro del Interior venezolano, Ramón Rodríguez Chacín, a un representante de la Cruz Roja Internacional (CICR), a la senadora colombiana Piedad Córdoba y al embajador cubano en Caracas, Germán Sánchez Otero.

La comunidad internacional se unió para aplaudir la liberación de Rojas y González y exhortó a la guerrilla colombiana a que entregue al resto de sus cautivos.

“Damos la bienvenida a la liberación de las rehenes y continuamos haciendo el llamamiento para que las FARC liberen a todos los rehenes”, dijo una portavoz del Departamento de Estado de EE.UU.

“Francia se alegra profundamente”, expresó el Presidente de ese país, Nicolas Sarkozy.

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