La cantante Britney Spears, tras abandonar el sábado el hospital de Los Angeles, en el que fue ingresada forzosamente el jueves ha vuelto a su residencia, que se encuentra sitiada por los paparazzi, informaron medios locales especializados.
La Policía se ha desplegado para hacer frente al frenesí informativo de los reporteros gráficos que se agolpan frente a las puertas de la urbanización de Spears, a la vez que se han movilizado las grúas para llevarse a los automóviles de estos paparazzi y así desatascar las calles cercanas, informó el sitio web de Pérez Hilton.
El ex marido de Spears, el bailarín y rapero Kevin Federline, quien tiene la custodia de los dos hijos nacidos del matrimonio, de un año y dos años, ha aumentado las medidas de seguridad en su propia casa, ante el temor de que Britney intente llevarse a los niños, según la revista “OK!”.
“Una fuente cercana” a Federline afirma a “OK!” que el ex marido de Spears estaba furioso al saber que Britney había sido dada de alta tras sólo 36 horas de observación psiquiátrica en el Hospital Cedars-Sinai.
LA SALIDA
Luego de ser dada de alta, Spears salió del hospital por un túnel subterráneo, evitando así a la multitud de paparazzi que esperaban afuera del centro hospitalario, según lo indicó el sitio web del programa de televisión Entertainment Tonight.
Un portavoz del Hospital Cedars Sinai declinó hacer comentarios al respecto aduciendo el respeto a las normas de confidencialidad del paciente.
El viernes, el comisionado de la Corte Superior de Los Angeles ordenó que los niños queden bajo la exclusiva custodia de Federline, suspendiendo temporalmente el derecho de visitas con que contaba la cantante.