El agua, uno de los recursos más abundantes de Nicaragua, está hasta en su nombre. Sin embargo, se menosprecia y descuida ese recurso.
Sólo unos cuantos inteligentes se han dado a la tarea de colectar y manejar el agua, generar energía, irrigar y más.
Al país se le va por las grietas profundas de la corrupción, un recurso que podría fácilmente producir un resultado positivo en la balanza energética nacional. Se le va porque las decisiones se han tomado basadas en los intereses de unos cuantos, en perjuicio de todos los nicaragüenses.
Con el abandono y la falta de inversión, ya casi acabaron con el recurso hidroeléctrico.
Cada vez más la matriz de producción de energía está basada el un alto porcentaje en combustibles fósiles, un grave error en un país con tanta agua, biomasa, sol y viento.
Urge corregir y remediar esos errores tan evidentes. ¿Por qué no se corrigen?
Pero, ¿son estos errores producto de la ignorancia, o siquiera de la negligencia?, ¿o son el resultado de la corrupción y la mezquindad a favor de los intereses de unos pocos y en contra de todos los nicaragüenses?
Da risa que digan que quisieran poner más generadoras hidroeléctricas o eólicas, pero al fin compran plantas a base de diesel y búnker. Da ganas de llorar el daño que, por los intereses de unos pocos, se le ha hecho al pueblo, a la economía, a la nación entera y al planeta.
Teniendo oro blanco en la energía hidroeléctrica, eólica, en biomasa y solar, contra toda lógica y ética, se van por el oro negro del petróleo. En lugar de invertir en nuestro recurso agua, de Nicaragua, invierten en el recurso petróleo, de Venezuela.
Urge tener una estrategia energética nacional justa y sostenible, basada en decisiones inteligentes, visibles, transparentes, consultadas con el pueblo y diversos sectores de la sociedad civil.
Nicaragua necesita una política energética basada en los intereses y recursos nacionales.
Traer más plantas generadoras a base de combustibles fósiles sin justificar con transparencia completa: ¿por qué?, ¿cómo?, ¿cuánto? y ¿con quien? es negligente, es irresponsable, es cómplice. Perpetúa y alimenta la crisis que está llevando al país al abismo.
“Conservar es trabajar por lo que debemos dejar a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos y a los hijos de los hijos de nuestros hijos y…
Conservar es amar”.