publicidad
Managua
07:50 am
07.01.08
Regístrese gratis aquí  |  Administre su perfil de usuario  |   
Portada
Última Hora
Política
Nacionales
Economía
Campo & Agro
Regionales
Editorial
Deportes
Sucesos
Internacionales
Opinión
Revista
Vida Social
Cartas al Director
Caricaturas
Agenda de Eventos
Eventos Empresariales
Tecnología
Religión y Fe
Mosaico
Entrevista
Enfoque
Hablemos del Idioma
Noticias >> Opinión
Con hambre no esperan
Douglas Carcache
publicidad

Cuando el gobierno de Daniel Ortega termine el trámite para enviar a trabajadores nicaragüenses a las obras de construcción en Costa Rica, la mayoría de las plazas van a estar ocupadas por otros nicas que se han ido en las últimas semanas por cuenta propia.

Desde el año pasado, el Ministerio del Trabajo nicaragüense hace trámites ante la institución homóloga en Costa Rica para que 10 mil obreros nicas, o más, vayan a trabajar al vecino país con todas las garantías legales y laborales, pero ya terminó la primera semana de enero del 2008 y nada.

La principal federación sindical sandinista, el Frente Nacional de Trabajadores (FNT), está preocupada y con razón, porque el Ministerio del Trabajo, también dirigido por sandinistas, ni siquiera informa cómo va el proceso y cuándo podría viajar el primer contingente.

Tengo la impresión de que estamos ante otra flojera del gobierno de Ortega, que el año pasado fue incapaz de impulsar las inversiones públicas, contribuyendo así a la paralización del sector construcción y a mandar al desempleo a por lo menos cuatro mil trabajadores, según datos del mismo FNT.

La administración de Ortega en su primer año creó más desocupación que empleo, porque sólo en el Estado despidió a ocho mil empleados.

En general, como afirma el economista José Luis Medal, en el 2007 “no se crearon las cerca de 100 mil nuevas plazas de trabajo que se requerían para tan sólo absorber el aumento en la fuerza laboral, por lo que continuó de manera masiva la migración de nicaragüenses al exterior”.

Entre los factores que influyen para que un ciudadano emigre están: el desempleo, el salario bajo y la desprotección social, sobre todo en el ámbito de la salud.

En ese sentido, el Gobierno puede decir que desde el 2007 la salud pública es gratuita, pero en la realidad, aunque las consultas aumentaron, el acceso a las medicinas es deficiente y los pacientes salen de hospitales y centros de salud sin medicamentos.

Según el Centro de Información y Servicios de Asesoría en Salud (CISAS), el gasto en medicinas bajará de 4.63 a 4.25 dólares por persona, en el año que comienza, lo que indica menor calidad en el servicio a los pacientes.

El salario mínimo más alto en Nicaragua, el de la construcción, es de 2,381 córdobas mensuales (US$125) y es insuficiente hasta para la adquisición de la canasta básica calculada por el Estado, cuyo precio supera los 178 dólares.

Según la norma oficial, el salario base de un trabajador de la construcción en Nicaragua es de 9.92 córdobas por hora, equivalente a 0.52 dólares.

Sin embargo, en Costa Rica ganarán entre 2.50 y 3.00 dólares por hora y eso explica por qué en los últimos meses del año 2007, las oficinas de Migración en Managua y otros departamentos del país se colmaron de nicaragüenses gestionando pasaportes, para luego hacer filas enormes ante el Consulado costarricense en busca de visas.

Esas filas continúan en enero, por los nicas que vinieron de vacaciones y regresan a Costa Rica, más los que se van por primera vez a probar otra suerte, porque es difícil que un ciudadano con hambre espere a que le cumplan una promesa dudosa.

Noticias Servicios Suplementos Especiales Publicidad Enlaces
Mapa del Sitio Nicas en el Exterior Contactos Ayuda
©LA PRENSA 2009 Aviso legal Política de privacidad Consultas y Sugerencias
Manual de Estilo de LA PRENSA
Fotorreportajes
Sucesos del 2006: Nicaragua
Búsqueda