Los panaderos de Managua están alarmados porque supuestamente el quintal de harina subirá de precio en las próximas semanas, y no están preparados para el “golpe”.
Para buscar una salida al problema se reunieron este domingo con los diputados Eduardo Montealegre, líder de la Alianza Liberal Nicaragüense y Enrique Sáenz, del Movimiento de Renovación Sandinista (MRS).
Ambos prometieron realizar gestiones desde sus bancadas en la Asamblea Nacional, pero eso no tranquilizó a los panaderos.
Según el presidente de la Comisión Nacional de la Industria Panificadora, Ermis Morales Ortega, se necesitan diez millones de dólares (casi 200 millones de córdobas) anuales durante los próximos cuatro años para salvar la industria. La cantidad no es fácil de conseguir.
Con esa realidad, y con un aumento inmediato en el precio de la harina, que podría ser de 60 córdobas a 75 córdobas por quintal, los panaderos se sienten al borde del precipicio.
“Los cereales en el mundo están aumentando, hubo el anuncio de aumento en el quintal de harina, eso implica una desestabilización económica en toda la industria (del pan), las dos mil panaderías (nacionales) están en riesgo de cierre”, advirtió Morales.
Pero los panaderos no están con los brazos cruzados. Ayer mismo inauguraron un curso de maestros del pan en la academia que tienen, ubicada en el barrio San Judas, al sureste de Managua.
El gremio cree que sólo podrán salir adelante con capacitación y financiamiento. La capacitación está garantizada. El problema es el dinero.
Morales dijo que los fondos son necesarios para cambiar la tecnología de la industria.
“La industria nuestra es artesanal, no es competitiva, y en consecuencia, cualquier movimiento en sus costos, en la materia prima, la pone en peligro, la pone en desastre, es duro porque tenemos el mismo método de hace 700 años”, explicó el líder de los panaderos.
El problema es estructural, según Morales, “porque aquí los bancos te financian un carro pero no un horno”.
En promedio, cada panadería necesita actualmente 22 mil dólares para innovar su sistema de producción.
Por lo pronto, la esperanza está en que la academia de panaderos tenga los efectos que esperan en la industria, que es de mejorar en un 15 por ciento los ingresos del sector.
A PONERSE DE ACUERDO
Pero esta solución no deja de ser a mediano plazo.
Por esa razón, los representantes de unas dos mil panaderías que existen en el país quieren reunirse en los próximos días y decidir cómo enfrentarán la amenaza del aumento en el precio del quintal de harina, que ahora anda por los 580 córdobas.
Pero ponerse de acuerdo es justamente el problema.
Hay panaderos que se inclinan por subir los precios a los compradores, otros por reducir las piezas de pan, bajar precios reduciendo ganancias, o pensar en otra estrategia para no quebrar.
Tanto los panaderos Roberto Luna y Martín Caldera, coincidieron en que, por lo pronto, esa va a ser la etapa más dura, ponerse de acuerdo entre ellos, ya que hay distintas formas de pensar y el aumento de costos es cuestión de días.