El Río Grande, que en lengua indígena es Ucumulalí, comenzó el año 2008 en una virtual agonía.
Tiene una extensión de 465 kilómetros, pero al cruzar por el municipio de Matagalpa ha sido alimentado por fuentes de agua que ya dejaron de ser caudalosas: Awalkas, Molas, Los Congos, Yaguare, San Pedro de Susumá, Jucuapa, La Labranza y Waswalí.
Del otrora caudaloso Río Grande sólo se observan charcas verdosas en un lecho vacío, junto a la ciudad de Matagalpa, donde personas que se dedican a picar piedras y extraer arena, para obras de construcción, se han encargado de matarlo poco a poco sin que ninguna autoridad lo impida.
Cientos de kilómetros adelante, en el municipio de Paiwas, Región Autónoma del Atlántico Sur (RAAS), después de atravesar nueve de los 13 municipios matagalpinos, el Río Grande cobra vida y todavía es navegable, con la ayuda de otros afluentes.
A criterio de ambientalistas matagalpinos, la vida o muerte del Río Grande dependerá, en parte, del cambio de actitud de la población que se beneficia de forma directa de su corriente.
“Es bastante difícil que el caudal del río alcance los niveles que tenía antes, pero sí se puede recuperar cuando la gente vaya tomando conciencia del trabajo que estamos realizando en función de recuperar lo perdido, que producto de la mano del hombre se ha ido perdiendo”, dijo Emilio Salazar Lima, director de la Secretaría Ambiental Municipal (SAM), de Matagalpa.
El funcionario señaló que la Alcaldía de Matagalpa comenzó a construir un nuevo vertedero, en la zona de Waswalí, donde impulsarán proyectos de reciclaje de basura, abono orgánico, entre otros, lo que permitirá descontaminar algunos barrios.
Otro de los planes es la siembra de árboles frutales, especialmente cítricos, en las partes altas de las cuencas.
Las subcuencas de Molino Norte y San Francisco, “padres” del Río Grande, abastecen de agua potable a la mitad de los casi cien mil habitantes de la ciudad de Matagalpa. La otra mitad es abastecida desde el manto acuífero de Sébaco.
“Estamos tratando de terminar el proyecto del cerro El Calvario (al oeste de la ciudad) para declararlo Parque Ecológico Municipal. En eso ha habido ciertos avances y vamos a hacer las diligencias para establecer los senderos y algunos miradores”, explicó.
PROBLEMAS GRAVES
Según el Plan Ambiental Municipal (PAM), una causa de los problemas ambientales de Matagalpa es el acelerado crecimiento de la ciudad, por la migración desde las zonas rurales.
El PAM señala el problema de los vertidos de aguas contaminadas, de desechos sólidos y líquidos en los cauces, quebradas y ríos; el mal uso y manejo de plaguicidas y la sobreexplotación del recurso hídrico.
Añade que en Matagalpa perdura la práctica de quemas “a cielo abierto”, un deficiente sistema de alcantarillado sanitario, altos niveles de tráfico vehicular, pocas vías de acceso, proximidad de industrias ruidosas y deforestación.
RECUPERACIÓN MORTAL
El 17 de octubre pasado, después de lluvias torrenciales el Río Grande, intentó recuperar su lecho en la ciudad de Matagalpa y se desbordó provocando la muerte de cuatro personas y la destrucción de 20 casas.
También dejó 250 viviendas semidestruidas, 567 anegadas, 23 barrios afectados, más de un mil damnificados y tres puentes peatonales destruidos.
El crecimiento desordenado de la ciudad y el mal manejo de las cuencas Molino Norte y San Francisco están entre las principales causas del último desborde del río, opinó Emilio Salazar Lima, director de la Secretaría Ambiental Municipal (SAM) de la Alcaldía de Matagalpa.